martes, 24 de noviembre de 2009

La Parroquia, de película

 

peli

Queridos feligreses pueden sentarse. Como muchísimos de ustedes saben, excepto los más viejos feligreses porque ellos ya no recordarán –por aquello del Alzheimer- que esta Parroquia ha estado a la vanguardia en aquello de la modernización e ideas nuevas para acercarse a los ciudadanos y de esa manera no sólo aliviar sus almas sino también sus billeteras, para que nosotros, los de la Orden de Misioneros que Buscan su Piscina Propia, podamos conseguir la ídem y también, otras grandes obras que ya están en proyectos.

Hoy, recordando a una queridísima amiga que conocí en aquellos-tan-poco-bien-renombrados Spaces, Gloria (“OM”), recordé una respuesta que le dejé en una de sus maravillosas y entretenidas publicaciones en la que yo confesaba mis aficiones al cine, y es este sermón de hoy, un ampliación a esa respuesta, puesto que queremos continuar en nuestra avanzada y ser la primera parroquia en filmar su propia película sonora y en colores en recibir un premio Oscar.

Así que he estado pensando en hacer una película. Bueno... cuando digo hacerla no me refiero a producirla, lo que quisiera hacer es simplemente escribirla!! No creo que vaya actuar porque la protagonista es una mujer y no conozco a ningún actor en Hollywood que se haya ganado un Oscar como mejor actriz y que además lleve barba. Así que, por lo menos la escribiré. Creo que por eso también pagan y nuestra piscina querida podría estar pronto llena y en servicio.

Para empezar, debo conseguir fondos. He pensado en algunos fondos de ambientes calmos como un lago con montañas al fondo, que inspiren paz y tranquilidad para atraer a las musas. Lógico, no olvido que necesitaré otros fondos adicionales y suficientes como para no tener que trabajar durante los próximos diez años: un año que tomará escribir el libreto y los siguientes nueve para descansar de ese agotador trabajo.

La película empezará con algunos créditos. Especialmente préstamos de amigos y de algunos bancos que quieran financiarla, eso sí, a intereses bien altos, pero servirán. Después vendrán los créditos del estudio en el que se grabe la película, del productor y los artistas con los roles protagónicos y algunos secundarios. Finalmente el título en grandes letras que entrarán de izquierda a derecha (como en la parroquia) a la pantalla. Para los créditos finales quedarán los encargados del vestuario, dirección general, dirección técnica, pero la dirección exacta no la pondré porque me la pasaría firmando autógrafos todos los días, así que pondré una dirección aproximada nada más, algo que diga “Rosario, Argentina” simplemente.

Entre el principio y el final vendrá la trama. Todo comenzará en una noche de verano y terminará en la última noche de primavera. Es decir, la película durará un año entero, por lo que voy a sugerir que el público que la quiera grabar, adquiera primero muuuuuuuuuuuuuchos casetes o dividís para que no se pierdan ninguna parte.

Es una película de amor, con rasgos de suspenso (es que la pareja esta le tiene terror a comprometerse) y al final terminarán juntos... la película. También podría catalogarse como película tipo comedia -creo- porque a los primeros a los que le comenté la idea, casi se mueren de la risa. Como se desarrollará en el lejano oeste tendrá dos características importantes: Una, que será también del tipo Western y la otra, que demorará en llegar a las carteleras porque este oeste es bastante lejano.

Bendiciones en 8 milímetros

 

             jomonk2

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martes, 10 de noviembre de 2009

Peregrinación en Yucatán

 

 

padre Esta bitácora la inicié el mismo día, aunque ya eran las 10 de la noche, cuando recibí la orden de Roma para dirigirme con carácter a México, concretamente a la península de Yucatán, para evangelizar a los mayas que habían descubierto unos pocos días antes. Inicialmente pensé -mientras empacaba una sotana recién lavada y dos camisetas nuevas- que lo de carácter se debía a que tengo mucho de eso, pero leyendo más lentamente, entendí que era de carácter urgente que debía viajar. Así que no pasaron más de tres semanas cuando emprendí el viaje.

De Yucatán sabía que había sido lugar de residencia de los Mayas y que en los últimos años, era paso obligado de todo Huracán que se respete. Sabía que hablaban cientos de dialectos que llegaron a generar más de 40 lenguas diferentes (me refiero a los mayas, por supuesto, y no a los huracanes que no dicen nada pero que tampoco tienen pelos en la lengua), ¿cómo iba a comunicarme con ellos? Quizás en español que lo hablo may-o-menos bien. Así que con fe y optimismo me fui a conquistarlos.

Al llegar al aeropuerto de Mérida me estaba esperando el señor Humberto de la diócesis de Quito. Le dije: “¿Otto Humberto?” y el me respondió: “No, no soy Otto, soy el mismo de siempre”. Después de esa corta presentación y de mirarlo feo, nos dirigimos a un todo terreno para iniciar el viaje, donde yo debía entregarme a mi profesión.

Sabrán que estando en Yucatán no se puede dejar de ir a Cancún así que, después de rogarle a Humberto y prometerle una cajita de vino de consagrar de la parroquia, empecé mi peregrinación por allí. Cuando llegamos lo primero que vi ¡fue las mallas! Casi todas las mujeres mayas llevaban una –y las bueñas también- eso sí, tenían diferentes modelos y diferentes colores, unas bikini, otras tanga y muchas un hilito dental apenas (debe habérseles deshecho la tanga por la mala calidad de la industria textil maya). Las que no llevaban ninguna… no eran mayas, sino meños… inhibidas.

A medida que vieron mi sotana -sin medidas- mis sandalias -sin medias- mis cajitas de vino –a medias- corrieron a saludarme…medianamente, poniendo a prueba mi diccionario maya de bolsillo y mi habilidad para utilizarlo... medianamente.

- Bix a beel (¿cómo está tu camino?, que es un “¿cómo estás?” sin signos de interrogación porque los mayas no los utilizaban porque eran muy seguros en sus preguntas)

- Bien gracias, le dije en castellano puro y preciso.

- Bix a k’aaba’, me respondió.

- ¡Nooooo! si recién llego, todavía no voy a acabar, me apresuré a decirle. Y le pregunté cómo se llamaba, siguiendo paso a paso el Manual de Presentación de la Parroquia.

- María Guadalupe Gabriela Concepción de la Santísima Trinidad López, pero puede decirme Lupita. “Bix a k’aaba’” quiere decir en maya “¿Cómo se llama usted?”, padrecito…

- ¡Ah! bishacabá, bueno… ahora sé. Yo me llamo Farenas, pero puede decirme… ¿dónde puedo comprar un vaso de agua helada?

- Ha’ y Janal

- ¿Eso queda my lejos? Es que no sé las calles de este imperio.

- Padrecito… le pregunto que si agua y comida…

Una hora después y con la barriga llena y el corazón contento mi peregrinación continuaba.

Tiempo atrás, había leído sobre ciertos rituales sagrados en estas tierras y Humberto me aseguró con marcado acento húngaro, que los mayas ya no sacrificaban gente, me lo rejuró, lo que calmó un poco mi creciente nerviosismo puesto que algo así, podía romper cualquier intención de integración entre las diferentes culturas. Si confieso, además de evangelizarlos yo quería llevarme algo de ellos para la parroquia, oro o piedras preciosas por ejemplo, en un gesto de buena voluntad por supuesto. A cambio, les dejaría yo de recuerdo una estampa de San Farenas, con la que postulé el año pasado a ese título y que como algunos saben, fue rechazada con laureles y palmas.

Yo buscaba la fórmula para fabricar el balché, por ejemplo, que era el “vino maya”, que bebían en las más importantes ceremonias, por lo que podría quizás, algunas veces, sustituir el vino por esa bebida fermentada con cierto grado alcohólico. Todo en aras del intercambio cultural, nada más, que conste. Total, sólo era cuestión de llevarme a mi regreso unas cortezas del árbol de su mismo nombre y agregarle agua y miel argentinas.

Fuimos directamente a Chichén Itzá a ver la pirámide de Kukulcán, pero la verdad es que me desilusioné al llegar. No era un hotel y no tenían piscina tampoco. No me extrañó que los mayas se hubieran ido de allí, porque tampoco vi que estuviera abierta al público, ni casas cerca y como si fuera poco… ¡todo estaba en ruinas!

Le dije en voz baja a Otto, que si allí había algún maya estaría loco de remate. El maya, no yo, dejo eso en claro.

Bendiciones de fin de primera parte. La continuación se podrá leer algún día, siempre y cuando Humberto no me haya engañado con aquello de los sacrificios. Bendiciones.

Dedicada a mi amigo y hermano S@gc

                         jomonk2

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jueves, 5 de noviembre de 2009

Festejo en Rosario… ¡el primero!

 

Queridos feligreses. No recuerdo haber estado tan feliz desde aquella vez que Sor Clementina me regaló mi primer escapulario y que lo festejé como si fuera mi primer misal, mi primera sotana o mi primer par de sandalias, como lo estuvimos hoy celebrando el primer cumpleaños de la Secre en Rosario. Con la mano en el corazón les puedo asegurar -la mano en el pecho es porque estoy agotado porque subí corriendo las escaleras para compartirles nuestra alegría y aunque el cumple fue de la Secre, por este lado del río también se sienten sus años (los de ella)- les decía, que les puedo asegurar que no hubiera querido que terminara.

Lástima que las hermanitas Lili y María Susana no hubieran podido acompañarnos ya que a su nietecito en segundo grado de consanguineidad se le ocurrió bautizarse y acaparó sus agendas en este día tan especial. De todas maneras las pensamos y las sentimos tan cerca esta noche, que les guardamos una hostia a cada una con la inscripción en lápiz “Recuerdo de mi primer cumpleaños en Rosario”.

MSuLiliSecCard

María Susana y Lili y nosotros la semana pasada

Nos reunimos con extraordinarias personas en todo el sentido de la palabra, Leo, Ale (los futuros esposos), Lucrecia (la futura bachiller) que se vino desde Pergamino para acompañar a su madre (la madre de ella, no la suya querido feligrés) Estela (querida amiga bloguera residente en Rosario) y su esposo (el esposo de Estela, no el suyo querida feligresa) y este humilde relator y su querida Secre (la Secre mía, no la suya querido empresario).

Grupo1

Grupo de izquierda a derecha: Estela, Victor, Farenas, Lucre, Secre, Ale y Leo

Mejor que mil palabras son las imágenes, así que aquí les dejamos retratos de este día tan especial para que ustedes por favor se incluyan de alguna manera a nuestra alegría que por supuesto, no sería igual sin su compañía (la compañía de ustedes efectivamente, queridos feligreses)

Grupo2

Todos listos para la foto menos Estela que seguía  ocupada con las papas fritas

Estela y Victor

Víctor intentando salvar la cerveza de… qué raro… ¡Estela de nuevo!

Lucre, Secre, Estela

Lucre, la Secre y Estela

Bendiciones

           jomonk2

sábado, 31 de octubre de 2009

Un nuevo noviembre: Invitación

 

torta-beato 

Queridos feligreses me da gusto llegar con un nuevo sermón, en este nuevo mes de noviembre, que como siempre es muy especial para los que consideramos a noviembre… muy especial. ¿Pero qué tiene de especial noviembre que no tengan los otros meses? dirán algunos y yo me apresuro a responderles que “mucho”.

Y es que como todo en la vida cambia, noviembre no podía quedarse atrás y para mi satisfacción se renueva para traer consigo las más agradables vivencias y oportunidades. Antes, cuando yo estaba en el colegio, era el mes más esperado de todo el año, más incluso que diciembre que traía la navidad y… los regalos, pero por aquellas cosas de las vacaciones, noviembre me traía la felicidad esperada. Terminaba el año escolar en ese mes y no había alma más alegre que la mía en todo el mundo.

Los años pasaron y en ese mismo mes, obviamente, me gradué del colegio y di el paso a los chicos grandes que van a la universidad. Empezaba a labrarme mi futuro y ese mes me abrió la puerta para respirar profundo e incursionar en los terrenos filosóficos y decirme –por primera vez- con toda seguridad: “y… ahora… ¿qué carajos hago?” Pero fui feliz y tuve grandes momentos en ese mes. La fiesta de grado, los regalos que llegaron con la fiesta y el grado, y hasta una embarrada de padre y señor mío, se volvió en una de las más grandes enseñanzas que he recibido. Se las cuento. Resulta que un primo de mi padre, llamado Alvaro, me regaló un juego elegantísimo de Parker, una estilográfica y un lapicero. Relucía el oro y sus tapas imponentes contrastaban contra el fondo del estuche forrado de terciopelo negro. Quizás el regalo más elegante que haya recibido en mi vida. Resulta que a los dos días mi padre me preguntó si lo había llamado para agradecer el regalote. Yo le dije que no y prácticamente me arrastró al teléfono. Yo, todo serio y muy enfundado en mis 18 años, de HOMBRE –así con mayúsculas, porque ya había terminado mi bachillerato y andaba camino a la universidad como todo un grande- le digo con mi mejor voz de tenor: “Alvaro, te llamo a darte las gracias, estoy muy agradecido con la bobadita que me regalaste…! Lo único que recuerdo de ese día no más terminé esa frase, fue el bate de beisbol que venía directo a mi cabeza y con el que mi padre había estado jugando conmigo cuando me hizo llamar a Alvarito.

Después, también un noviembre fue cuando me asignaron mi propio claustro en el seminario. Ya podía dormir sólo y sin temores. Sin temores digo, porque siempre tuve miedo de hacer ruidos o cosas sin querer que pudieran despertar a mi vecino. No piensen mal, digo ruidos y cosas, como cuando me atacaba el desvelo, prendía la luz para leer la Biblia y generalmente tropezaba con la copita de vino que me acompañaba desde la mesa de noche. Ya saben, cosas de seminarista que aspira a llegar muy lejos.

Podría enumerar todos los vienticinco noviembres –que hasta parecen más de cincuenta- que he vivido durante mi vida, pero necesitaría más sermones para contarles cada cosa, así que saltaré rápidamente al año en que una amiga finalmente me dio el número telefónico de la Secre a cambio de 24 cajitas de vino para consagrar en cajita y sorprenderla en su cumpleaños. Lo bueno de todo es que yo estaba en Chile y mi amigota no me dijo que no debía marcar desde allá el cero que acompañaba los siguientes 20 números. Aunque no pude felicitarla, me quedó el sabor dulce de haberlo intentado. ¿Y mi amiga? pues nunca le dije que el vino ya era vinagre. ¡Me imagino cuántas ensaladas habrá preparado con 24 litros!

También un noviembre se empezó a cristalizar el primer encuentro de amigos de Internet. Llevábamos 8 años escribiendo en el mismo grupo de MSN, nos conocíamos la vida de todos y nos queríamos como una gran familia internacional, y ese mes decidimos encontrarnos en Buenos Aires. Como 15 personas dimos el salto de la virtualidad a la realidad. Se hicieron los planes, decidimos y finalmente nos encontramos en enero, pero fue en noviembre cuando se decidió que en nuestras vidas, nada iba a ser igual después de abrazarnos.

Un noviembre del año que no diré, por motivos de seguridad y ganas de vivir cuarenta años más, nació en Pergamino una gran amiga, mi mejor amiga y a quién la vida me hizo esperar cincuenta años para encontrarla: La Secre. Un 4 de noviembre, Pergamino vio la luz al sentirse iluminada con tan esplendorosa mujer. Este mes, el día cinco, celebraremos en los Silos, a orillas del río Paraná el cumpleaños de la Secre y de María Susana -nuestra gran amiga de Spaces, que cumple el primero - con una cena que seguro será inolvidable, por algo será nuevamente en un hermoso mes de noviembre. Están todos invitados, los rosarinos y rosarinas y los que no lo sean también, podrán acompañarnos a apagar unas cuantas velitas, porque la torta llevará las velas de las dos juntas je, je, necesitamos ayuda para soplar, así que por favor no dejen de acompañarnos. Por correo les diré exactamente el lugar exacto a quienes quieran llevar sus regalos –voluntarios, eso sí- ya que Roma no me permite hacer publicidad en los sermones.

Bendiciones de noviembre para todos.

                     jomonk2

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miércoles, 14 de octubre de 2009

El cambio climático, Blog Action Day

 

Queridos feligreses. Hoy nos hemos reunido para conversar sobre el cambio climático que cada día, cada semana, cada mes y cada año, vamos sintiendo que nos acorrala en una jaula sin salida y que termina por afectarnos directamente, no sin antes afectar a quienes nos rodean a tal punto que no sabemos reconocer quién –ni dónde- empezó la cosa.

Resulta que yo pensaba –me lo enseñaron antes de entrar al seminario- que el cambio climático sólo se daba en las mujeres del sexo opuesto. Ayer, leyendo en el diario que me envían de Roma mensualmente, encuentro que también puede darse en los hombres. Y hoy, con los ojos llenos de lágrimas leo por todas partes que también le sucede al planeta Tierra.

calentamiento

Yo sabía que el cambio climático llega con los años, que es un proceso lento y largo. O al menos a ellas les parece eterno. Yo a mis cincue… treinta y cinco años, no he sentido esos calores que dicen que llegan con los primeros síntomas y aunque duermo con la ventana abierta, lo hago más por mantener una buena circulación de aire en mi claustro y no por aquello del sofoco. Doy fe de que a la Secre tampoco le ha llegado su turno para los calores repentinos e inesperados, puesto que su nivel de colesterol es más que bueno.

Pero quedo pensando… la Tierra, nuestro bello y amado planeta. Me enteré en esos diarios de Roma que la tierra se está calentando, pero a diferencia de ellas, la Tierra lo hace a un ritmo vertiginoso, tanto que ya podemos calcular con sorprendente exactitud la fecha de una hecatombe, si no nos ponemos todos –al menos- a soplar al tiempo para enfriarla.

Y regreso a ellas, porque es mi punto de referencia, por favor no se molesten pero toda investigación científica requiere de bases sólidas para poder llegar a conclusiones sólidas. Ellas, llegado el momento, empiezan a sentir cambios en su período, tanto en su regularidad como en su intensidad. Y la Tierra… ¡caramba! Qué también pasa por lo mismo. Ya la primavera no empieza el 21 de marzo o el 21 de septiembre según donde se esté, los inviernos más cortos y más fríos, el verano más largo además de ser más intenso. No nos sorprende ya un otoño con 40 grados como sucedió la semana pasada en la península de Yucatán, México. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué no reaccionamos de una vez y nos ponemos manos a la obra para detener este climaterio precipitado que sufre nuestro hogar más bello? Recuerden que es el único que tenemos.

Otro síntoma claro en las Ellas que cruzan esa línea, es el cambio del temperamento o de genio. Se vuelven más irascibles y menos tolerantes. ¿Y la Tierra? Igual. Se molesta y tiembla cada vez más fuerte… ¿de miedo, quizás? y manifiesta su frustración porque no la cuidamos debidamente. Sus vientos huracanados son cada vez más fuertes y más seguidos y ni hablar de los volcanes. ¿Cómo es posible que nadie se dé por aludido y continúen ignorándola?

Vamos unamos nuestras voces en una marcha por la madre Tierra. Pero, no me malentiendan, no me refiero a caminar por el centro de las ciudades embotellando el tráfico. Mi propuesta es que cantemos esta marcha que he escrito para que sea nuestro himno. ¿Vale? Bien, empecemos. Do mayor, Todos, un, dos, tres:

Madre Tierra, hogar de nuestros hogares
Por favor aguanta, no te rindas,
Fíjate que aun hay gente linda
que quiere navegar por tus mares.
Fieles que donan pro mi piscina,
pro vino y galletas, sin manjares.

Madre Tierra mientras tu resistes,
unimos manos y corazones.
Con esta marcha y más canciones
cambiaremos esos ojos tristes,
que no dejan entender razones,
de locos que viven el despiste.

Madre Tierra, canta este canto
Es una tonada tan sencilla
Que pide por alargar tu vida.
Canta que ya están escuchando
Desde acá hasta en la China,
Pronto todos habremos cambiado.

Uno, dos, tres, cuatro ¡marchen!
Y actuemos, amén… Digo… ¡ámen!

Bendiciones

                       jomonk2

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viernes, 9 de octubre de 2009

El médico Punzón

 

 Punzon

Queridos feligreses, hoy quiero agradecerles su interés por conocer los resultados de los exámenes a los que fui sometido en días pasados. Para aquellos que apenas llegan a la parroquia y no pudieron leer a El Médico Matha, ni a El Médico Falla, les aclaro que no eran exámenes de Matemática Básica, Caminata en Pasarela, Púrpura mi Color, ni de Derecho Nuclear, como los que me imagino deben aprobar los candidatos a Papa, sino a unos exámenes médicos porque a este Cardenal de un pelo en pecho, un día desafortunado, le encontraron síntomas de padecer una enfermedad más de mujeres que de hombres, en su cuerpo cien por ciento varonil.

El día del examen en cuestión me introdujeron algo que ellos llaman un “no-lo-va-a-sentir-siquiera” y que me hizo saltar no exactamente de alegría… ¿o sí? Mejor digamos que no, y que en cuestión de un –corto- período de tiempo me extrajo algo de allá adentro que según las palabras del doctor Punzón, era de un color transparente. Creo que lo dijo en tono de satisfacción. Lo que aun no sé, es si era de satisfacción para él por lo que pudiera seguir en el tratamiento, o satisfacción para mí, que significara que ahí terminaba el tratamiento. Lo que más recuerdo es que al pasar la anestesia sentí las molestias que nunca había sentido.

Con los días pasando y yo en espera del resultado de los exámenes, fui entendiendo más y más a las mujeres. Eso de esperar por todo en la vida debe ser tenaz! Ya sé lo que les hacen cuando van al centro médico especializado para mujeres y les juro que no me interesa saber en lo más mínimo, qué les pudieran hacer cuando sus dolencias son otras.

Ya con los resultados en la mano, regresé al consultorio para escuchar el veredicto final. “Mire Farenas, ¿puedo llamarlo así o debo decirle Cardenal Farenas?”, me dijo el médico con otra de sus sonrisas preestablecidas. “Preferiría que me dijera: puede irse a casa, no tiene nada”, le respondí, intentando copiar su sonrisita. La Secre me miró con cara de “mirá-que-se-te-va-la mano” frunciendo el ceño.

“Farenitas, quiero ser sincero con usted. Los exámenes dicen con un alto grado de seguridad que usted no tiene nada grave en su cuello, pero no puedo garantizar que eso sea un cien por ciento cierto, hasta no abrir”. “¿Golpearon?, no escuché, perdóneme, mire quién es, que nosotros esperamos”, me apresuré a decirle. “Me refiero a una cirugía, Farenitas, que se hace de un día para el otro, bastante sencilla y que tan sólo requerirá tenerlo dos días internado”. Tan sólo atiné a decir… “¡glup”! “eso sí, yo lo voy a remitir al mejor médico cirujano que hay en la ciudad, para que le extirpe la tiroides de una vez”. De nuevo otro “glup” se me escapó sin querer. “Mire, entiéndame, usted no tiene nada grave, le repito, pero en los hombres se cree que hay mayor incidencia que en las mujeres cuando se trata de nódulos y para eliminar cualquier posible complicación en el futuro, mi consejo es retirarla por completo…”. Dos “glup” míos terminaron su frase.

Algo en mi interior saltaba de alegría. Por fin alguien me decía que era una enfermedad que se presentaba más en los hombres y no era mayoritariamente femenina. Un aire varonil y rejuvenecedor, recorrió mi cuerpo de punta a punta. Pero por otro lado, me sentía confundido: Si está funcionando bien o al menos no está del todo mal, ¿para qué retirarla ahora? ¿No sería como operar la apéndice para prevenir una apendicitis? Estaba intentando controlar mi temblor repentino cuando el doctor me dice:

“Por la zona donde están localizados los nódulos, debemos elegir al mejor cirujano y el doctor Corta es el mejor, sin duda. No podemos arriesgarnos ya que las cuerdas vocales, la arteria no se qué, los no sé cuantos que hacen lo otro, pasan por las vecindades y no podemos correr ese riesgo”. Tres sonoros “GLUP” salieron de mi garganta poco antes de casi perder el conocimiento, pero alcancé a recuperarme rápidamente para acordarme que hacía unos pocos minutos me había dicho que era una cirugía bastante sencilla y de un día para otro. Ahora, ¿ya se había complicado?

“Corta es médico particular por lo qué le va a cobrar la consulta y la cirugía, pero vale la pena. Es mejor pagarle a uno que sepa lo que hace, al fin y al cabo acá todos van a cobrarle algo, los buenos no están en medicinas prepagas”. Le dije tartamudeando que las arcas de la parroquia estaban desocupadas y que si habría forma de que en pago aceptara unas hermosas arañas y sus hermosas telarañas que se habían alojado definitivamente en la consabida cajita. Me dijo que no, con un rotundo “NO”. Le pregunté cuánto podía costar y me dijo que no sabía, pero que podrían ser unos “tres mil dolaritos, aproximadamente, MÁS o menos”, me pareció escuchar antes de caer desmayado.

Bendiciones impartidas por la Secre, debido a mi incapacidad actual de articular palabra,

                      jomonk2

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lunes, 5 de octubre de 2009

Buscar a la Virgen

 

Queridos feligreses, nos encontramos aquí reunidos de nuevo. Por favor tomen asiento después de pasar ordenadamente por la cajita de limosnas y depositen su óvul… óbolo digo, generoso y voluntario.

Procesion 

Perdoná vós (así con acento argentino) que no haya llegado antes, es que con esto de las procesiones a las vírgenes tengo que desplazarme de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo todos los días. Pero no se creán ustedés (otra vez el acento argentino, creo) que voy a presidir la procesión, ¡nooo! Es que con la escasez casi total de esa especie de la faz de la tierra (me refiero a las vírgenes por supuesto), pues no podemos desaprovechar la oportunidad de ver ese milagrito.

Y no me extraña que tanta gente se apunte a esas largas travesías, incómodas y lo peor es que son a la intemperie (¿cuándo se inventarán una procesión en la sala de una casa?). Decía que no me extraña que todos corran a ver a la única virgen sobre la faz de la tierra. Como no hay forma de comprobar desde el púlpito si es verdad que la presente ostente el título con méritos, a no ser por la cara de aburrida y resignación que lleve la Madonna, pues cada ciudad quiere la suya. Soñadores crónicos que son, nada más.

No más en los últimos días tuvimos la de la Virgen de San Nicolás (ciudad situada a 100 kilómetros de Rosario), la de la Virgen de La Merced en Pergamino (ciudad situada a 110 kilómetros de Rosario), la virgen de Luján, mañana la de Rosario y el revuelo de la gente se viene sintiendo hasta en las limosnas de la Parroquia: cero monedas, porque todos estaban, están, o van a procesionar.

Para acompañar este Sermón, quise buscar en Internet –confieso que preferí la comodidad y que me dio pereza bajar hasta la biblioteca de la parroquia- “procesiones Argentina” y me devolvió todo menos lo que buscaba. Puse entonces “Viacrucis Argentina” y me devolvió resultados con la “vida cotidiana”. Así que preferí disimular mis conocimientos profundos en el tema y seguir adelante sin ayuda externa.

¿Recuerdan en nuestros tiempos mozos? que decían “virgen” y todos seguían su camino tranquilamente porque con tanta abundancia pues no era noticia. Pero claro, ahora con la falta de escasez, pues... ya vemos lo que pasa. Todos se arremolinan para acompañarla a cualquier parte. Y ahora que lo pienso, si miran las fotos o cuadros de las vírgenes de antaño, también se puede ver que los tiempos son otros. Las de antes -las vírgenes, no las fotos- tenían cara angelical y sonrisita pícara que invitaba a rezarles, a pedirles y si aún no se decidían, hasta les rogábamos. Las de hoy en cambio, nada que ver. Los ojos están apenas entre abiertos, la sonrisa se desdibujó de sus labios y las verrugas y el sobrepeso llegaron para reemplazar la timidez y para quedarse. Pobres ellas, podrán ser muy vírgenes pero ya nadie les ruega, ni por el amor al Altísimo. Van y se buscan el milagro en otra parte.

Tan sólo espero la visita a la Virgen Desatanudos. Ella es a la que todos los años le pasa lo mismo y se hace un tremendo lío desatando los nudos que hacen de sus líos los fieles. Como soy exmarinero, pues en eso de los nudos soy experto, tan sólo espero la procesión para ver si las desnudo.

Bendiciones

                 jomonk2

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domingo, 20 de septiembre de 2009

El médico Falla

 

 doctor

Esta podría considerarse la continuación de alguna entrada previa que titulé “El médico Matta”, en la que contaba que me habían descubierto algo que “generalmente sólo les da a las mujeres”, que me pidieron una ecografía y exámenes de sangre. Me hice los respectivos exámenes y le llevé los resultados a Mattas y me despachó con un papelito que garabateaba instrucciones a un cirujano que atendía en algún hospital de la ciudad. Así no más, sin una orden oficial, pero con las instrucciones “claras”, en ese papelito doblado, con letra de médico –para que yo no las entendiera- de que me hicieran no sé qué cosa. Tan sólo me dijo “No le pidás cita porque el siempre está ocupado. Paráte en la puerta y esperálo, mostrále el papelito que él sabrá qué hacer, chau”.


Por aquello de la Gripe A, que en esa época estaba en su esplendor, los hospitales estaban a reventar y mi interés por ir a juntarme con otros en lugares cerrados no estaba entre mis pasatiempos favoritos, por lo que pospuse el encuentro con ese cirujano y preferí buscar otro médico, asegurándome antes que fuera médico de hombres y que tuviera el pulso firme y la voz ronca. Me revisó El doctor Falla y no me dijo nada de enfermedades de mujeres después de examinarme y preguntarme la historia clínica familiar. Hasta tuvo una sonrisa amable al pedirme que me hiciera un examen de sangre, otro de orina y... ¡otra ecografía!. Y bueno, pensé, las ecografías no sólo son para determinar el sexo de las criaturas y salí pensando en mi confirmada certificación de hombre macho de un pelo en pecho –es que yo pedí al nacer al Llanero Solitario y no a la Legión de Súper Héroes- miré atrás para ver al médico y pude ver la sonrisita pícara que aún permanecía estampada en su cara de doctor serio de hombres y con voz ronca.

Pensé en la atleta sudafricana que ganó el oro en las competencias de atletismo y que recientemente exámenes realizados en Australia determinaron que es hermafrodita. No es mi caso con seguridad, ya que he sido cura toda mi vida y hasta ahora nadie me ha llamado Hermana Farenas. He tenido dos hijos y nunca he quedado embarazado, ni cuando tuve relaciones sin más protección que una bendición antes, y otra después.

Fuí a los exámenes de sangre y orina y para evitar cualquier confusión en los resultados, tuve la precaución de tomar las muestras de pié. Llamé a pedir la cita para la ecografía y una voz muy masculina, me fijó hora y fecha para el examen. Vamos bien, me dije, seguro que el Doctor Matta se equivocó en el diagnóstico anterior. El día asignado me presenté a las 8 de la mañana, medio dormido y en ayunas por si acaso. Me atendió una doctora que con su ecógrafo Doppler Color listo, me pidió abrirme la sotana y procedió a realizar el estudio correspondiente.

“Los resultados estarán listos el viernes”, me dijo, “puede usted venir por ellos en la tarde”. Yo estaba que saltaba de alegría, no puedo negar que aquello de que yo pudiera tener una enfermedad de mujeres, inconscientemente me estaba haciendo doblar la muñeca al dar las bendiciones de rigor. Nadie insinuó siquiera algo parecido o a poner en tela de juicio mi hombría, masculina y de mero macho.

Crucé la calle para tomar un taxi de regreso a la parroquia y darle la buena noticia a la Secre, cuando alcancé a ver el letrero que identificaba el centro de análisis al que acaba de asistir:

¡ELAS, Diagnóstico Mamario!

¡Buaaaaaa! Buaaaa... Buandiciones

 

                  jomonk2

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martes, 15 de septiembre de 2009

Velocidad de datos

 

Paloma mensajera 

Queridos feligreses. He regresado al púlpito que a propósito está lleno de polvo al igual que la cajita de limosnas. La necesidad me ha hecho regresar, que no quepa la menor duda. Los sueldos van de para abajo y las deudas todo lo contrario, por lo que me he convencido de que no puedo vivir sin ustedes, necesito de ustedes, la Secre necesita de ustedes, la piscina de nuestra Orden... ¡necesita de ustedes!

Hoy no quiero cansarlos, por eso les voy a invitar a sentarse. Para hacer un poco más familiar este reencuentro pondremos el cáliz y las hostias al estilo buffet y todos podrán servirse en esta media hora con la inigualable promoción del día: “Comulgue por adelantado 4 veces por una sola limosna” . Para aquellos que tengan dudas, les aclaro que un sólo “amén” será suficiente para las comuniones múltiples.

Ahora sí con el tema del día: La velocidad de los datos. Y no me refiero a la velocidad con la que se propagan los chismes en el barrio, sino a la velocidad que nos ofrecen los diferentes proveedores de Internet para conseguir nuestros, cada vez, más escasos billetitos. Que venga con nosotros y tendrá 2 MB. Qué allá no, qué aquí tenemos 3 MB, por el mismo precio. Y así cada uno es más veloz que Flash Gordon mientras nosotros sufrimos frente a nuestras pantallas porque la página de nuestros blogs no abre rápido.

Qué no, señor cura, que lo que yo le ofrecí es velocidad de subida, porque la velocidad de descarga es de tan sólo 100 KB. Qué además debe tener en cuenta que mientras más gente esté conectada al mismo tiempo, el ancho de banda se reparte; por eso su Banda Ancha le parece que se ha convertido en un caminito de herradura. Y como esas tienen una lista interminable de explicaciones para justificar que la conexión que contratamos no rinda lo que nos prometieron.

Leí hace un par de días en el correo de la parroquia, que en Sudáfrica una paloma mensajera envió 4 GB de datos en mucho menos tiempo que una importante empresa proveedora de servicios de Internet. La competencia era si la paloma podría llegar con un Pen Drive que contenía los datos a otro lugar situado a 95 kilómetros de distancia antes de que la empresa trasmitiera por Internet los datos de un computador a otro. Pasadas dos horas llegó la paloma cumpliendo su misión. En ese momento la descarga del archivo en el computador apenas llegaba al 4%, es decir tan sólo habían llegado unos 160 MB.

Por más que me he esforzado no he podido conseguir ni el nombre de la paloma ni a su dueño para contratar con ellos mi próxima conexión a Internet. Seguro que me dará menos dolores de cabeza que la actual., pues la paloma no tendrá cortes repentinos e interminables, tampoco tendré que llamar a ningún servicio técnico que me diga que el sistema estará de nuevo al aire en cualquier momento... dentro de la semana siguiente. Eso sí, debo reconocer que debo procurar no asomarme a la ventana al tiempo que la paloma esté por aparecer, a menos de que quiera que algo caiga repentinamente sobre mis hombros relajados.

Bueno, los dejo recordándoles que la cajita de limosnas, debidamente demarcada, está a la izquierda entrando o a la derecha saliendo, para que depositen sus aportes voluntarios, so pena de perder alguna de las absoluciones múltiples que acompañan nuestra oferta del día.

Bendiciones,

             jomonk2

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miércoles, 12 de agosto de 2009

Novela Policial Clásica

 

detective 

El asesino misterioso se alejaba silenciosamente de la habitación donde se encontraba su víctima. La oscuridad inundaba cada espacio de la casa y tan solo se veía un rayo de luz en aquellas alcobas donde las lámparas estaban encendidas. El asesino misterioso, desempleado desde ese mismo día al haber quedado cesante en la fábrica donde trabajaba, procuraba no acercarse a ellas y con pasos lentos y torpes, buscaba salir lo más rápidamente de aquel lugar.

Los policías se encontraban en un callejón sin salida. La casa quedaba ubicada en una larga calle sin continuación. Habían buscado pistas pero nadie, ni los vecinos, ni el autor de estas líneas pudieron, o no quisieron entregarles pista alguna que les ayudara en el caso... ni en la casa. Los detectives se inclinaban sobre cada posible detalle que pudiera llevarles a alguna pista y ante un crucifijo en la pared del corredor, sin resultados positivos. Un momento de desesperación les cayó encima, cuando buscaban un patrón en el accionar del asesino misterioso... pero era tiempo perdido, pues ya dijimos que el asesino no tenía patrón alguno, pues lo habían despedido ese día.

Charles Elg Uante era el capitán de los detectives de homicidios a quien le dieron el caso, gracias a... “de nada”, respondió el Comisionado de Policía al darle la nueva, gracias a su destreza demostrada sin cesar, resolviendo el 99% de los casos que le fueron asignados durante los 18 años de servicio. Se concentró en el cuerpo de la víctima, con la esperanza puesta en que pudiera aportarle algún indicio de lo sucedido y del asesino misterioso. Pero, como era de esperarse, el cadáver no dijo ni mú.

Su jefe, era un mayor retirado de la Fuerza Aérea y que de alguna manera fue nombrado Comisionado de Policía de la ciudad. Las estadísticas del departamento mostraban que las investigaciones que supervisaba personalmente, no muchas tenían un final exitoso, lo que reforzaba el creer general del cuerpo de detectives, de que Juan Domo, el ex-Fuerza Aérea, no sabía nada de investigaciones.

El novio de la víctima con los ojos rojos de tanto llorar por su amada difunta, buscaba afanosamente algo junto a los cajones del escritorio de la occisa. “Ese seguro debe estar por acá”, repetía constantemente. El jardinero, a su lado, lo miraba atónito y sintiéndose impotente porque él tampoco sabía dónde estaría ese seguro. Es más, no sabía de su existencia. La criada se acercó rápidamente y le señaló un botón camuflado cerca del primer cajón: “Ahí está el seguro”, les dijo con voz segura y decidida. “Oprímalo, don Federico, y verá que podrá abrir todos los cajones, el escritorio queda sin seguro”.

Un coche se acercó a gran velocidad haciendo saltar a todos los curiosos que rodeaban el lugar para no ser atropellados. Jaime, el chofer, recibió la noticia de lo ocurrido en un mensaje de texto de un teléfono desconocido y sin poder darle crédito a la información, regresó raudamente a la casa, para encontrarse con que era cierto lo de la muerte de su patrona y que por aquellas cosas del destino, alguna vez quiso hacer suya, después de leer varias novelas en las que el chofer se casaba con la señora de la casa. Ahora no podría hacer realidad su sueño, pues quedó sin señora y sin auto.

La niñera no sabía para donde ir, ni para donde mirar. Su comportamiento errático despertó las sospechas de Domo, que en un acto de lucidez y de demostración de inteligencia suprema dijo: “¿Qué hace una niñera acá si no hay niños en esta casa?”.

Sin más pistas que seguir, Charles Elg Uante, citó a todos los presentes a la sala de la mansión. Les informó que ya había resuelto el caso y ordenó esposar y detener a...

¿Sabe usted querido feligrés, quién era el asesino? Por favor, demuéstrenos en esta humilde parroquia que posee alma de detective y explíquenos quién fue y cómo llegó a esa conclusión. Todos están invitados a dejar testimonio de sus investigaciones personales y todos aquellos que acierten, ganarán una botella de vino para consagrar en cajita y una docena de hostias recién horneadas... el mes pasado. Recuerden, cada detalle es importante para resolver el misterio.

Si quieren saber la respuesta correcta, pues creen que no lograrán esperar a que el párroco revele la identidad del asesino misterioso, tan sólo deben voltear el monitor y leer la respuesta donde dice: “Respuesta”

 

           jomonk2

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Respuesta: Gazghrteuion

viernes, 31 de julio de 2009

Hogar, dulce hogar

 

 hogar

Queridos feligreses, hoy me dirigiré al centro de la sociedad y no me refiero a que marcharé al centro de la ciudad para hacer alguna diligencia, sino que voy a referirme al núcleo de la sociedad, es decir a la familia. Y como cada familia vive en un hogar... bueno esto no es del todo cierto, ya que con aquello de la globalización, son menos las familias que viven en un sólo hogar y hoy andan desperdigadas por todo el mundo, aunque pensándolo un poco más... por aquello de la crisis, son más las familias que viven apretujadas bajo un mismo techo... así que, como les decía, en el mejor sentido, el hogar familiar es el eje de la sociedad. Y es de esto de lo que les voy a hablar hoy: del hogar. De mi hogar.

Con la llegada a nuestra nueva ciudad, Rosario, cambiamos con la Secre, un hogar bastante grande y bastante más concurrido de visitas, por otro, mucho más pequeño, pero que principalmente es nuestro, propio de nosotros dos, ella y yo... aunque lo estemos alquilando. No llegan tantas visitas como en Pergamino pero como nos gusta ver el lado positivo de cada cosa, nos alegramos al saber que el café, el mate y las galletitas duran más.

En estos días me pongo a pensar en lo bella que es esta casa parroquial, en el cariño que guardamos dentro y en lo bien que lo pasamos aquí. Y es que no podía ser de otra manera, ya que la acústica –por empezar por alguna parte- es extraordinaria: todo lo que hablo en la habitación, resuena y se recibe claramente en el comedor o en la cocina, en el balcón o en el estudio o en el baño. Aunque debo aclarar que no sucede exactamente lo contrario, para tranquilidad de las visitas.

Antes, dejar el control remoto de la TV en cualquier otro lugar diferente a la habitación de la tele, era motivo de discusión y el consabido “ve, tráelo tu”, o el “no, ve tu, que vos lo dejaste allí”. Acá, eso no sucede. La Secre tiene la costumbre de llevarse –y dejarlo allí- el control remoto al comedor. Cuando yo me siento en la cama a ver un noticiero o la misa por el canal santo, debo dirigirme hasta la mesa del comedor y traer de regreso el dispositivo electrónico al cuarto. Pero debo hacerlo rápido porque ahora discutimos, por ver quién lo lleva primero de regreso a su puesto. ¿Qué maravilla, no?

Si la Secre está en la PC, no tengo inconveniente alguno para ir a su lado cuando me llama para mostrarme algo. Tampoco ella, para ir a la cocina a ver los desastres que yo pueda estar haciendo cuando preparo el café. No sé qué es lo que tiene este departamento pero la Pereza no tiene acogida en este hogar. ¿Qué bueno, no?

Estamos tan felices aquí que parece no existir distancias entre nosotros. Saberla cerca es tan agradable que me parece que estuviera justo a mi lado sin importar en qué habitación estemos, es como si nos acompañáramos todo el día. Creo que hasta escucho sus pensamientos. ¿Qué lindo, no?

Algo debe haber en el ambiente de este departamento que nos hace sentir esas cosas bellas. Aunque... también debe ser por el tamaño del departamento en sí. Y es que no es tan grande como para decir: “mira, que parece una cancha de futbol”. En realidad es más pequeño que eso... bueno... es mucho más pequeño que eso. Para que se hagan una idea, no podemos tender la cama si estamos preparando el almuerzo porque corremos el riesgo de quemar las sábanas. O peor aún, si comemos galletitas viendo tele las migas caen en el comedor y algunas hasta llegan al teclado de la PC que está en el estudio. O el día que derramé medio vaso de vaso de agua sobre la alfombra en el recibidor... ¡casi se nos inundamos! ¡Todas las habitaciones se mojaron!

Bueno, así es nuestro hogar, pequeñísimo sí, pero tan lleno de buenos pensamientos y tanto cariño que un barrio entero no podría contener tanta felicidad. Y lo más lindo es que siempre tenemos fila para entrar a compartir la mesa: ¡No hay modo de que quepamos más de tres al mismo tiempo!

Bendiciones, y... no olviden reservar cupo para su visita con anticipación, no queremos que sientan el frío del invierno mientras esperan afuera.

jomonk2

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sábado, 18 de julio de 2009

¿Se le apareció la Virgen?

 

Virgen 

Recuerdo que siendo un niño, leía en los diarios que la Virgen se le había aparecido a unos pescadores en una bien olvidada población del Atlántico colombiano. Inmediatamente se iniciaba una romería de vecinos y de curiosos, de fieles e infieles, de creyentes y de no creyentes, que tenían que ver el milagro realizado con sus propios ojos. Aclaro, que el milagro lo hacía la Virgen de marras y no los ojos de esa lista sin fin de personajes.

“Aquí estábamos recogiendo la red cuando oímos la voz que nos llamaba”, decía Octavio, padre de los 7 hermanos que lo acompañaban cuando sucedió la aparición, aquella mañana de agosto. -Me llamó por mi nombre y me dijo: “José Lui, vente pá quí”, con marcado acento costeño, agregó Arturo.

-Seguro se confundió con mi abuelo, porque él se llamaba Eneas, pero le decíamos con cariño “Eneas vente pá quí”, quiso explicarnos con su mejor cara de santo, al mismo tiempo que levantaba con su brazo izquierdo el bocachico que entre sus escamas brillantes dejaban ver la silueta de una virgen, sin que nadie se atreviera a corregir, con mucha prudencia, que ese pez no era un bocachico sino un coporo, que queda delicioso preparado con manteca de cerdo.

El milagro se le hizo a la familia, de eso nunca me quedó la menor duda. Los visitantes les dejaban manjares, monedas y joyas en agradecimiento por haber compartido tan buena nueva, recordándoles que la Virgen no se olvida de los pueblos olvidados. También les pagaban por permitirles admirar el pez bendito y recibían un extra significativo si les dejaban usar el baño. Así, la familia, pronto tuvo lo suficiente para marcharse a la gran ciudad y empezar la pescadería con la que tanto habían soñado.

Desde entonces, las apariciones de la Virgen se han multiplicado como los casos de gripe A en el mundo. Son ya tan frecuentes que cuando sabemos de un caso nuevo, en lugar de ocupar la primera plana en los más importantes diarios locales, la noticia la encontramos como publicidad pagada. Es que no deja de ser negocio y en tiempos de crisis no va a dejar de serlo. Muchos aun creemos en la posibilidad de ver la pared de la sala convertida en un fresco auténtico de María, como testimonio irrefutable de su visita, tal y como acostumbran los restaurantes a mostrar que un famoso estuvo allí.

Si fuera yo el elegido, pienso en todo lo que haría y la lista sería interminable. Primero que todo, las tradicionales estampitas y escapularios. Encargaría camisetas y gorras que recuerden el hecho a cuanta persona las vea por las calles, eso sí, convenciendo a la fábrica que no debe cobrarme por ellas porque sería un pecado comercializar y/o lucrarse con la fe de la gente. Unos afiches con fotografías de la pared en su mejor ángulo y yo, parado allí con cara de penitente agradecido mostrando un par de mis agujeros ya conocidos de mi sotana, lo que reforzaría mi imagen de desinterés por el dinero Entrevistas a los medios, asegurando que mis habilidades como pintor no dan para dibujar una hoja mediana de papel, mucho menos a la virgen en una pared. ¿Cuánto dejaría todo eso? Caramba, que llegue la virgen a la parroquia… ¡pronto!

Lo que si me costará trabajo justificar, es si algún reportero cualquiera se le ocurre preguntarme: “Farenas, por favor, podría explicarle a nuestra importante audiencia, si la Virgen vino a presentarse a usted con humildad y piedad, ¿cómo termina estampada en la pared?

Bendiciones

jomonk2

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Enlaza al Confesionario †