miércoles, 12 de agosto de 2009

Novela Policial Clásica

 

detective 

El asesino misterioso se alejaba silenciosamente de la habitación donde se encontraba su víctima. La oscuridad inundaba cada espacio de la casa y tan solo se veía un rayo de luz en aquellas alcobas donde las lámparas estaban encendidas. El asesino misterioso, desempleado desde ese mismo día al haber quedado cesante en la fábrica donde trabajaba, procuraba no acercarse a ellas y con pasos lentos y torpes, buscaba salir lo más rápidamente de aquel lugar.

Los policías se encontraban en un callejón sin salida. La casa quedaba ubicada en una larga calle sin continuación. Habían buscado pistas pero nadie, ni los vecinos, ni el autor de estas líneas pudieron, o no quisieron entregarles pista alguna que les ayudara en el caso... ni en la casa. Los detectives se inclinaban sobre cada posible detalle que pudiera llevarles a alguna pista y ante un crucifijo en la pared del corredor, sin resultados positivos. Un momento de desesperación les cayó encima, cuando buscaban un patrón en el accionar del asesino misterioso... pero era tiempo perdido, pues ya dijimos que el asesino no tenía patrón alguno, pues lo habían despedido ese día.

Charles Elg Uante era el capitán de los detectives de homicidios a quien le dieron el caso, gracias a... “de nada”, respondió el Comisionado de Policía al darle la nueva, gracias a su destreza demostrada sin cesar, resolviendo el 99% de los casos que le fueron asignados durante los 18 años de servicio. Se concentró en el cuerpo de la víctima, con la esperanza puesta en que pudiera aportarle algún indicio de lo sucedido y del asesino misterioso. Pero, como era de esperarse, el cadáver no dijo ni mú.

Su jefe, era un mayor retirado de la Fuerza Aérea y que de alguna manera fue nombrado Comisionado de Policía de la ciudad. Las estadísticas del departamento mostraban que las investigaciones que supervisaba personalmente, no muchas tenían un final exitoso, lo que reforzaba el creer general del cuerpo de detectives, de que Juan Domo, el ex-Fuerza Aérea, no sabía nada de investigaciones.

El novio de la víctima con los ojos rojos de tanto llorar por su amada difunta, buscaba afanosamente algo junto a los cajones del escritorio de la occisa. “Ese seguro debe estar por acá”, repetía constantemente. El jardinero, a su lado, lo miraba atónito y sintiéndose impotente porque él tampoco sabía dónde estaría ese seguro. Es más, no sabía de su existencia. La criada se acercó rápidamente y le señaló un botón camuflado cerca del primer cajón: “Ahí está el seguro”, les dijo con voz segura y decidida. “Oprímalo, don Federico, y verá que podrá abrir todos los cajones, el escritorio queda sin seguro”.

Un coche se acercó a gran velocidad haciendo saltar a todos los curiosos que rodeaban el lugar para no ser atropellados. Jaime, el chofer, recibió la noticia de lo ocurrido en un mensaje de texto de un teléfono desconocido y sin poder darle crédito a la información, regresó raudamente a la casa, para encontrarse con que era cierto lo de la muerte de su patrona y que por aquellas cosas del destino, alguna vez quiso hacer suya, después de leer varias novelas en las que el chofer se casaba con la señora de la casa. Ahora no podría hacer realidad su sueño, pues quedó sin señora y sin auto.

La niñera no sabía para donde ir, ni para donde mirar. Su comportamiento errático despertó las sospechas de Domo, que en un acto de lucidez y de demostración de inteligencia suprema dijo: “¿Qué hace una niñera acá si no hay niños en esta casa?”.

Sin más pistas que seguir, Charles Elg Uante, citó a todos los presentes a la sala de la mansión. Les informó que ya había resuelto el caso y ordenó esposar y detener a...

¿Sabe usted querido feligrés, quién era el asesino? Por favor, demuéstrenos en esta humilde parroquia que posee alma de detective y explíquenos quién fue y cómo llegó a esa conclusión. Todos están invitados a dejar testimonio de sus investigaciones personales y todos aquellos que acierten, ganarán una botella de vino para consagrar en cajita y una docena de hostias recién horneadas... el mes pasado. Recuerden, cada detalle es importante para resolver el misterio.

Si quieren saber la respuesta correcta, pues creen que no lograrán esperar a que el párroco revele la identidad del asesino misterioso, tan sólo deben voltear el monitor y leer la respuesta donde dice: “Respuesta”

 

           jomonk2

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Respuesta: Gazghrteuion

 

Enlaza al Confesionario †