domingo, 20 de septiembre de 2009

El médico Falla

 

 doctor

Esta podría considerarse la continuación de alguna entrada previa que titulé “El médico Matta”, en la que contaba que me habían descubierto algo que “generalmente sólo les da a las mujeres”, que me pidieron una ecografía y exámenes de sangre. Me hice los respectivos exámenes y le llevé los resultados a Mattas y me despachó con un papelito que garabateaba instrucciones a un cirujano que atendía en algún hospital de la ciudad. Así no más, sin una orden oficial, pero con las instrucciones “claras”, en ese papelito doblado, con letra de médico –para que yo no las entendiera- de que me hicieran no sé qué cosa. Tan sólo me dijo “No le pidás cita porque el siempre está ocupado. Paráte en la puerta y esperálo, mostrále el papelito que él sabrá qué hacer, chau”.


Por aquello de la Gripe A, que en esa época estaba en su esplendor, los hospitales estaban a reventar y mi interés por ir a juntarme con otros en lugares cerrados no estaba entre mis pasatiempos favoritos, por lo que pospuse el encuentro con ese cirujano y preferí buscar otro médico, asegurándome antes que fuera médico de hombres y que tuviera el pulso firme y la voz ronca. Me revisó El doctor Falla y no me dijo nada de enfermedades de mujeres después de examinarme y preguntarme la historia clínica familiar. Hasta tuvo una sonrisa amable al pedirme que me hiciera un examen de sangre, otro de orina y... ¡otra ecografía!. Y bueno, pensé, las ecografías no sólo son para determinar el sexo de las criaturas y salí pensando en mi confirmada certificación de hombre macho de un pelo en pecho –es que yo pedí al nacer al Llanero Solitario y no a la Legión de Súper Héroes- miré atrás para ver al médico y pude ver la sonrisita pícara que aún permanecía estampada en su cara de doctor serio de hombres y con voz ronca.

Pensé en la atleta sudafricana que ganó el oro en las competencias de atletismo y que recientemente exámenes realizados en Australia determinaron que es hermafrodita. No es mi caso con seguridad, ya que he sido cura toda mi vida y hasta ahora nadie me ha llamado Hermana Farenas. He tenido dos hijos y nunca he quedado embarazado, ni cuando tuve relaciones sin más protección que una bendición antes, y otra después.

Fuí a los exámenes de sangre y orina y para evitar cualquier confusión en los resultados, tuve la precaución de tomar las muestras de pié. Llamé a pedir la cita para la ecografía y una voz muy masculina, me fijó hora y fecha para el examen. Vamos bien, me dije, seguro que el Doctor Matta se equivocó en el diagnóstico anterior. El día asignado me presenté a las 8 de la mañana, medio dormido y en ayunas por si acaso. Me atendió una doctora que con su ecógrafo Doppler Color listo, me pidió abrirme la sotana y procedió a realizar el estudio correspondiente.

“Los resultados estarán listos el viernes”, me dijo, “puede usted venir por ellos en la tarde”. Yo estaba que saltaba de alegría, no puedo negar que aquello de que yo pudiera tener una enfermedad de mujeres, inconscientemente me estaba haciendo doblar la muñeca al dar las bendiciones de rigor. Nadie insinuó siquiera algo parecido o a poner en tela de juicio mi hombría, masculina y de mero macho.

Crucé la calle para tomar un taxi de regreso a la parroquia y darle la buena noticia a la Secre, cuando alcancé a ver el letrero que identificaba el centro de análisis al que acaba de asistir:

¡ELAS, Diagnóstico Mamario!

¡Buaaaaaa! Buaaaa... Buandiciones

 

                  jomonk2

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martes, 15 de septiembre de 2009

Velocidad de datos

 

Paloma mensajera 

Queridos feligreses. He regresado al púlpito que a propósito está lleno de polvo al igual que la cajita de limosnas. La necesidad me ha hecho regresar, que no quepa la menor duda. Los sueldos van de para abajo y las deudas todo lo contrario, por lo que me he convencido de que no puedo vivir sin ustedes, necesito de ustedes, la Secre necesita de ustedes, la piscina de nuestra Orden... ¡necesita de ustedes!

Hoy no quiero cansarlos, por eso les voy a invitar a sentarse. Para hacer un poco más familiar este reencuentro pondremos el cáliz y las hostias al estilo buffet y todos podrán servirse en esta media hora con la inigualable promoción del día: “Comulgue por adelantado 4 veces por una sola limosna” . Para aquellos que tengan dudas, les aclaro que un sólo “amén” será suficiente para las comuniones múltiples.

Ahora sí con el tema del día: La velocidad de los datos. Y no me refiero a la velocidad con la que se propagan los chismes en el barrio, sino a la velocidad que nos ofrecen los diferentes proveedores de Internet para conseguir nuestros, cada vez, más escasos billetitos. Que venga con nosotros y tendrá 2 MB. Qué allá no, qué aquí tenemos 3 MB, por el mismo precio. Y así cada uno es más veloz que Flash Gordon mientras nosotros sufrimos frente a nuestras pantallas porque la página de nuestros blogs no abre rápido.

Qué no, señor cura, que lo que yo le ofrecí es velocidad de subida, porque la velocidad de descarga es de tan sólo 100 KB. Qué además debe tener en cuenta que mientras más gente esté conectada al mismo tiempo, el ancho de banda se reparte; por eso su Banda Ancha le parece que se ha convertido en un caminito de herradura. Y como esas tienen una lista interminable de explicaciones para justificar que la conexión que contratamos no rinda lo que nos prometieron.

Leí hace un par de días en el correo de la parroquia, que en Sudáfrica una paloma mensajera envió 4 GB de datos en mucho menos tiempo que una importante empresa proveedora de servicios de Internet. La competencia era si la paloma podría llegar con un Pen Drive que contenía los datos a otro lugar situado a 95 kilómetros de distancia antes de que la empresa trasmitiera por Internet los datos de un computador a otro. Pasadas dos horas llegó la paloma cumpliendo su misión. En ese momento la descarga del archivo en el computador apenas llegaba al 4%, es decir tan sólo habían llegado unos 160 MB.

Por más que me he esforzado no he podido conseguir ni el nombre de la paloma ni a su dueño para contratar con ellos mi próxima conexión a Internet. Seguro que me dará menos dolores de cabeza que la actual., pues la paloma no tendrá cortes repentinos e interminables, tampoco tendré que llamar a ningún servicio técnico que me diga que el sistema estará de nuevo al aire en cualquier momento... dentro de la semana siguiente. Eso sí, debo reconocer que debo procurar no asomarme a la ventana al tiempo que la paloma esté por aparecer, a menos de que quiera que algo caiga repentinamente sobre mis hombros relajados.

Bueno, los dejo recordándoles que la cajita de limosnas, debidamente demarcada, está a la izquierda entrando o a la derecha saliendo, para que depositen sus aportes voluntarios, so pena de perder alguna de las absoluciones múltiples que acompañan nuestra oferta del día.

Bendiciones,

             jomonk2

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Enlaza al Confesionario †