martes, 24 de noviembre de 2009

La Parroquia, de película

 

peli

Queridos feligreses pueden sentarse. Como muchísimos de ustedes saben, excepto los más viejos feligreses porque ellos ya no recordarán –por aquello del Alzheimer- que esta Parroquia ha estado a la vanguardia en aquello de la modernización e ideas nuevas para acercarse a los ciudadanos y de esa manera no sólo aliviar sus almas sino también sus billeteras, para que nosotros, los de la Orden de Misioneros que Buscan su Piscina Propia, podamos conseguir la ídem y también, otras grandes obras que ya están en proyectos.

Hoy, recordando a una queridísima amiga que conocí en aquellos-tan-poco-bien-renombrados Spaces, Gloria (“OM”), recordé una respuesta que le dejé en una de sus maravillosas y entretenidas publicaciones en la que yo confesaba mis aficiones al cine, y es este sermón de hoy, un ampliación a esa respuesta, puesto que queremos continuar en nuestra avanzada y ser la primera parroquia en filmar su propia película sonora y en colores en recibir un premio Oscar.

Así que he estado pensando en hacer una película. Bueno... cuando digo hacerla no me refiero a producirla, lo que quisiera hacer es simplemente escribirla!! No creo que vaya actuar porque la protagonista es una mujer y no conozco a ningún actor en Hollywood que se haya ganado un Oscar como mejor actriz y que además lleve barba. Así que, por lo menos la escribiré. Creo que por eso también pagan y nuestra piscina querida podría estar pronto llena y en servicio.

Para empezar, debo conseguir fondos. He pensado en algunos fondos de ambientes calmos como un lago con montañas al fondo, que inspiren paz y tranquilidad para atraer a las musas. Lógico, no olvido que necesitaré otros fondos adicionales y suficientes como para no tener que trabajar durante los próximos diez años: un año que tomará escribir el libreto y los siguientes nueve para descansar de ese agotador trabajo.

La película empezará con algunos créditos. Especialmente préstamos de amigos y de algunos bancos que quieran financiarla, eso sí, a intereses bien altos, pero servirán. Después vendrán los créditos del estudio en el que se grabe la película, del productor y los artistas con los roles protagónicos y algunos secundarios. Finalmente el título en grandes letras que entrarán de izquierda a derecha (como en la parroquia) a la pantalla. Para los créditos finales quedarán los encargados del vestuario, dirección general, dirección técnica, pero la dirección exacta no la pondré porque me la pasaría firmando autógrafos todos los días, así que pondré una dirección aproximada nada más, algo que diga “Rosario, Argentina” simplemente.

Entre el principio y el final vendrá la trama. Todo comenzará en una noche de verano y terminará en la última noche de primavera. Es decir, la película durará un año entero, por lo que voy a sugerir que el público que la quiera grabar, adquiera primero muuuuuuuuuuuuuchos casetes o dividís para que no se pierdan ninguna parte.

Es una película de amor, con rasgos de suspenso (es que la pareja esta le tiene terror a comprometerse) y al final terminarán juntos... la película. También podría catalogarse como película tipo comedia -creo- porque a los primeros a los que le comenté la idea, casi se mueren de la risa. Como se desarrollará en el lejano oeste tendrá dos características importantes: Una, que será también del tipo Western y la otra, que demorará en llegar a las carteleras porque este oeste es bastante lejano.

Bendiciones en 8 milímetros

 

             jomonk2

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martes, 10 de noviembre de 2009

Peregrinación en Yucatán

 

 

padre Esta bitácora la inicié el mismo día, aunque ya eran las 10 de la noche, cuando recibí la orden de Roma para dirigirme con carácter a México, concretamente a la península de Yucatán, para evangelizar a los mayas que habían descubierto unos pocos días antes. Inicialmente pensé -mientras empacaba una sotana recién lavada y dos camisetas nuevas- que lo de carácter se debía a que tengo mucho de eso, pero leyendo más lentamente, entendí que era de carácter urgente que debía viajar. Así que no pasaron más de tres semanas cuando emprendí el viaje.

De Yucatán sabía que había sido lugar de residencia de los Mayas y que en los últimos años, era paso obligado de todo Huracán que se respete. Sabía que hablaban cientos de dialectos que llegaron a generar más de 40 lenguas diferentes (me refiero a los mayas, por supuesto, y no a los huracanes que no dicen nada pero que tampoco tienen pelos en la lengua), ¿cómo iba a comunicarme con ellos? Quizás en español que lo hablo may-o-menos bien. Así que con fe y optimismo me fui a conquistarlos.

Al llegar al aeropuerto de Mérida me estaba esperando el señor Humberto de la diócesis de Quito. Le dije: “¿Otto Humberto?” y el me respondió: “No, no soy Otto, soy el mismo de siempre”. Después de esa corta presentación y de mirarlo feo, nos dirigimos a un todo terreno para iniciar el viaje, donde yo debía entregarme a mi profesión.

Sabrán que estando en Yucatán no se puede dejar de ir a Cancún así que, después de rogarle a Humberto y prometerle una cajita de vino de consagrar de la parroquia, empecé mi peregrinación por allí. Cuando llegamos lo primero que vi ¡fue las mallas! Casi todas las mujeres mayas llevaban una –y las bueñas también- eso sí, tenían diferentes modelos y diferentes colores, unas bikini, otras tanga y muchas un hilito dental apenas (debe habérseles deshecho la tanga por la mala calidad de la industria textil maya). Las que no llevaban ninguna… no eran mayas, sino meños… inhibidas.

A medida que vieron mi sotana -sin medidas- mis sandalias -sin medias- mis cajitas de vino –a medias- corrieron a saludarme…medianamente, poniendo a prueba mi diccionario maya de bolsillo y mi habilidad para utilizarlo... medianamente.

- Bix a beel (¿cómo está tu camino?, que es un “¿cómo estás?” sin signos de interrogación porque los mayas no los utilizaban porque eran muy seguros en sus preguntas)

- Bien gracias, le dije en castellano puro y preciso.

- Bix a k’aaba’, me respondió.

- ¡Nooooo! si recién llego, todavía no voy a acabar, me apresuré a decirle. Y le pregunté cómo se llamaba, siguiendo paso a paso el Manual de Presentación de la Parroquia.

- María Guadalupe Gabriela Concepción de la Santísima Trinidad López, pero puede decirme Lupita. “Bix a k’aaba’” quiere decir en maya “¿Cómo se llama usted?”, padrecito…

- ¡Ah! bishacabá, bueno… ahora sé. Yo me llamo Farenas, pero puede decirme… ¿dónde puedo comprar un vaso de agua helada?

- Ha’ y Janal

- ¿Eso queda my lejos? Es que no sé las calles de este imperio.

- Padrecito… le pregunto que si agua y comida…

Una hora después y con la barriga llena y el corazón contento mi peregrinación continuaba.

Tiempo atrás, había leído sobre ciertos rituales sagrados en estas tierras y Humberto me aseguró con marcado acento húngaro, que los mayas ya no sacrificaban gente, me lo rejuró, lo que calmó un poco mi creciente nerviosismo puesto que algo así, podía romper cualquier intención de integración entre las diferentes culturas. Si confieso, además de evangelizarlos yo quería llevarme algo de ellos para la parroquia, oro o piedras preciosas por ejemplo, en un gesto de buena voluntad por supuesto. A cambio, les dejaría yo de recuerdo una estampa de San Farenas, con la que postulé el año pasado a ese título y que como algunos saben, fue rechazada con laureles y palmas.

Yo buscaba la fórmula para fabricar el balché, por ejemplo, que era el “vino maya”, que bebían en las más importantes ceremonias, por lo que podría quizás, algunas veces, sustituir el vino por esa bebida fermentada con cierto grado alcohólico. Todo en aras del intercambio cultural, nada más, que conste. Total, sólo era cuestión de llevarme a mi regreso unas cortezas del árbol de su mismo nombre y agregarle agua y miel argentinas.

Fuimos directamente a Chichén Itzá a ver la pirámide de Kukulcán, pero la verdad es que me desilusioné al llegar. No era un hotel y no tenían piscina tampoco. No me extrañó que los mayas se hubieran ido de allí, porque tampoco vi que estuviera abierta al público, ni casas cerca y como si fuera poco… ¡todo estaba en ruinas!

Le dije en voz baja a Otto, que si allí había algún maya estaría loco de remate. El maya, no yo, dejo eso en claro.

Bendiciones de fin de primera parte. La continuación se podrá leer algún día, siempre y cuando Humberto no me haya engañado con aquello de los sacrificios. Bendiciones.

Dedicada a mi amigo y hermano S@gc

                         jomonk2

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jueves, 5 de noviembre de 2009

Festejo en Rosario… ¡el primero!

 

Queridos feligreses. No recuerdo haber estado tan feliz desde aquella vez que Sor Clementina me regaló mi primer escapulario y que lo festejé como si fuera mi primer misal, mi primera sotana o mi primer par de sandalias, como lo estuvimos hoy celebrando el primer cumpleaños de la Secre en Rosario. Con la mano en el corazón les puedo asegurar -la mano en el pecho es porque estoy agotado porque subí corriendo las escaleras para compartirles nuestra alegría y aunque el cumple fue de la Secre, por este lado del río también se sienten sus años (los de ella)- les decía, que les puedo asegurar que no hubiera querido que terminara.

Lástima que las hermanitas Lili y María Susana no hubieran podido acompañarnos ya que a su nietecito en segundo grado de consanguineidad se le ocurrió bautizarse y acaparó sus agendas en este día tan especial. De todas maneras las pensamos y las sentimos tan cerca esta noche, que les guardamos una hostia a cada una con la inscripción en lápiz “Recuerdo de mi primer cumpleaños en Rosario”.

MSuLiliSecCard

María Susana y Lili y nosotros la semana pasada

Nos reunimos con extraordinarias personas en todo el sentido de la palabra, Leo, Ale (los futuros esposos), Lucrecia (la futura bachiller) que se vino desde Pergamino para acompañar a su madre (la madre de ella, no la suya querido feligrés) Estela (querida amiga bloguera residente en Rosario) y su esposo (el esposo de Estela, no el suyo querida feligresa) y este humilde relator y su querida Secre (la Secre mía, no la suya querido empresario).

Grupo1

Grupo de izquierda a derecha: Estela, Victor, Farenas, Lucre, Secre, Ale y Leo

Mejor que mil palabras son las imágenes, así que aquí les dejamos retratos de este día tan especial para que ustedes por favor se incluyan de alguna manera a nuestra alegría que por supuesto, no sería igual sin su compañía (la compañía de ustedes efectivamente, queridos feligreses)

Grupo2

Todos listos para la foto menos Estela que seguía  ocupada con las papas fritas

Estela y Victor

Víctor intentando salvar la cerveza de… qué raro… ¡Estela de nuevo!

Lucre, Secre, Estela

Lucre, la Secre y Estela

Bendiciones

           jomonk2

 

Enlaza al Confesionario †