sábado, 23 de enero de 2010

Derecho a réplica

 

¡Ufff! por favor tomen asiento. Acabo de levantarme, de dar la misa de las nueve de la madrugada y me siento en frente de la PC para revisar los correos de Roma, cuando me sale un aviso: “La Secre actualizó el blog” (Encuentro cercano del tercer tipo?). “Qué lindo!”, pensé para mí y me alegré porque su musa lírica estuviera de nuevo en marcha. Entro a leer su escrito “y… ¡zas! Un montón de datos que ameritan que yo deje las confesiones de lado y ejerza mi derecho a réplica.

caza murcielagos

Los caza-murciélagos

Para evitar entrar en muchos detalles, me limitaré a hacer un recuento de cada uno de los hechos para que ustedes, queridos feligreses, me pidan su excomunión (la de la Secre, no la de ustedes queridos amigos) por preferir a un murciélago y por levantamiento público de testimonio privado. Todo ocurrió así:

Yo grito: “se metió un murciélago al departamento”.

La Secre me decía desde que los descubrimos hace varios meses: "que no se meten, no cierro la ventana"… y ¡hoy se entra uno!

Yo corro al baño y me encierro a oscuras (en realidad no es que me olvidara que la luz existe, es que quería ahorrar energía)

La Secre golea la puerta del baño diciendo "¿dónde está?"

Yo salgo de un salto del baño a oscuras por si el ratón volador estuviera conmigo escondido en el mismo habitáculo.

La Secre entra al baño (lo de los empujones que yo le daba para ayudarla a entrar se puede obviar)y lo primero que hace es encender la luz.

Yo vuelvo a cerrar la puerta del baño asegurándome de que yo esté afuera

La Secre da el visto bueno y dice con su mejor inglés: “Clear” (como buen integrante que es ella del grupo "SWAT"

Yo entro al baño y le digo que revise nuevamente: “abre la cortina, cierra la cortina, abre el gabinete, cierra el gabinete... ya sabes, esas instrucciones que a veces necesitan las mujeres para enfrentar los imprevistos de la vida. Menos mal me tenía a su lado.

La Secre sale del baño, yo cierro y la dejo afuera... tenía cosas que hacer... por eso cierro con seguro y tranca de madera adicional.

La Secre golpea la puerta y me ordena recibir a Felipe

Yo acepto para evitar disputas innecesarias

yo entreabro la puerta -como centímetro y medio- por si ella necesita ayuda

El murciélago vuela pasando entre la puerta del baño la Secre

La Secre grita

Yo no la escucho, porque yo grito más fuerte

La Secre dice: “abrí, abrí, dejáme entrar” con su mejor acento argentino.

Yo le digo: “no te oigo quédate afuera”, con mi mejor acento de angustia.

Discutimos por primera vez en semanas

Reviso la puerta y me recuesto en ella, por si el seguro y la tranca fallan en caso de que intente abrirla a la fuerza

Felipe llora

Yo también

La Secre dice: "ya lo ví, está sobre tu riñonera"

Recuerdo que mi riñonera estaba cerca de la cama

Me preocupo más seriamente que antes. Creo que tiemblo.

La Secre dice: "No te asustes que yo estoy más asustada que vos"

Yo le respondo: "no lo creo, yo estoy que me orino"

Ella responde secamente: "le hablaba al murciélago"

Después de cinco interminables minutos que parecieron siglos, ella grita: “ya está, lo saqué al balcón”

Yo preocupado por ella le digo: “cierra la puerta , cierra la ventana de la cocina, cierra TODOOOOOOOOOOOOOOO… para salir a ayudarte”

Siempre estuve pensando en ella, en su seguridad y en que era mi deber no entrar en pánico para no distraerla en su tarea de rescate. Nunca antepuse mi seguridad a la de ella. Antepuse mi inseguridad únicamente. Además cuidé a su perro, alguien tenía que hacerlo y yo –sacrificado como siempre- lo hice sin pensar en lo aburrido que sería estar encerrado en un cuarto de baño a 50 grados centígrados. Creo que ayer inauguré el sauna de la casa cural.

Bendiciones

                   jomonk2

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