miércoles, 27 de octubre de 2010

Censo 2010, Argentina

censo

Todos sentados, por favor. Llegó el día del censo y la parroquia está preparada para recibir la lluvia de preguntas que Argentina necesita para determinar un montón de cosas de acuerdo a los resultados. Los censistas han sido entrenados para enfrentar prácticamente cualquier situación que se les pueda presentar. Un ciudadano reacio a responder, otro que quiera responder más de la cuenta, alguno más que quiera, además de responder, algo más de la cuenta, etc.

Durante semanas los diarios y noticieros han hecho énfasis en la seguridad. Que la identificación que portan es así, que no se puede copiar, que no hay que dejar entrar al censista si se tienen dudas, que se puede responder por la ventana, en la puerta, por una rendija, como sea, pero que se conteste a las preguntas de manera segura para el censado.

Pero… ¿y los que censan qué? ¿su seguridad no se tuvo en cuenta? Miro los noticieros y los diarios por internet y a las 12 del día ya han asaltado y robado a siete!

Leo más noticias al respecto y un gran titular me aterra: “los negocios que abran hoy serán sancionados”. Ya sé que la parroquia no debería ser clasificada como negocio, pero todos saben que sí lo es, al menos esta parroquia. ¿Qué hago? ¿Cierro? ¿Y si se va a confesar? Y lo que es peor, si me viene a dejar la limosna y no le abro, pierdo la oportunidad… la oportunidad de ser censado, por supuesto.

Lo curioso es que el gobierno ha invertido muchísimo dinero en preparar el evento y sus preguntas. De los resultados dependen inversiones y los derroteros que siga el país en los próximos años, por eso la importancia en la preparación y elaboración de los cuestionarios. Por fin aparece el censor, censista, censador… o como se les llame! Caramba que complicado. Y, ¿si le digo Carlos simplemente?

Con su mejor sonrisa ensayada nos saluda y se prepara a preguntar. “Díganme por favor…”, y nosotros, la Secre y yo, con nuestra mejor sonrisa sin ensayar, nos preparamos a contestar. “¿Viven solos?” y la Secre dice “Sí” y yo al tiempo respondo “No”. Nos mira con ojos abiertos Carlos. Nos miramos con la Secre riéndonos. Nos dirigimos a Carlos y le decimos: “solos vivimos los dos, con nadie más quisimos decir”. Carlos también sonríe y anota. Y pregunta: “¿sexo?” y la Secre se ruboriza y yo respondo: “No Carlos, ahora no gracias”.

Llegamos a una de las secciones que más le importa al gobierno: Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC´s). Carlos arranca a preguntar: ¿Tienen heladera? La Secre me mira con asombro. Yo la miro con espanto. ¿Heladera? ¿Qué tiene que ver la heladera con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones? ¿Qué estaba fumando el que escribió este formulario? Enseguida dice Carlos sintiéndose avergonzado –vergüenza ajena porque él no escribió las preguntas- “¿tienen celular?, ¿teléfono de línea?, ¿computadora?, ¿la utilizan?”

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Le di la bendición a Carlos, asegurándome de hacerla extensiva a los que van a tabular los resultados y a los que van a marcar el camino del país de acuerdo a las respuestas a este censo y me regresé al confesionario para auto confesarme. ¿Cómo diabl… digo, carajos se metió la heladera en las TIC’s? hubiera sido más lógico que hubieran puesto al teléfono o el televisor entre los equipos de cocina, pero nunca he hablado por heladera, lo prometo!

Y si quieren saber más cosas útiles, la pregunta de “¿utiliza la computadora?”, hubiera sido más realista preguntar si utilizamos la heladera, porque con estos precios ¡hace rato que no la abrimos!

Bendiciones,

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miércoles, 20 de octubre de 2010

Más Cardenales… más competencia

padre1Acabo de recibir de Roma la lista de los últimos 24 nuevos cardenales. Viejos grandes amigos de toda una vida aparecen allí y otros no tan grandes, que tampoco pueden considerarse pequeños pero que nunca habrían sido llamados a jugar en algún equipo de baloncesto. Eso sí, todos son viejos y son a partir de ahora la nueva élite de la Iglesia. ¡Enhorabuena!

La lista viene presentada en un lindo formato marcado por la tecnología. Lo pude intuir primero, porque me llegó por correo electrónico. Segundo, porque viene en un práctico formato digital que me permite ver las listas como yo lo desee, según lo que quiera destacar. Esto es maravilloso –y este es el tercero- ya que no debo ser un experto en estadísticas, en informática o en cualquier otra materia universitaria para encontrar los resultados deseados.

Lo primero que hice fue ordenarlos por grupos, según mis intereses propios: Quienes tendrán derecho a voto para elegir un sucesor del actual Pontífice, en caso de que Benedicto decida irse a vivir con la Gloria, digo… a la Gloria del Señor. El resultado es que de los 24 elegidos, 20 de ellos tendrán que encerrarse con nosotros nuevamente hasta lograr que la fogata nos dé humo blanco. La competencia es cada día más dura, veinte almas nuevas a las que hay que convencer de que el otro cardenal no es mejor que Farenas. Habrá que empezar la campaña desde ya. Les enviaré junto con mis correos de felicitación, una fotografía de mi cava, en la que guardo mi vino de consagrar en cajita. Verán que comparto con ellos y a la hora de votar, seguro me tendrán en cuenta.

Con otro sencillo clic, me muestra que diez son italianos y que dos de ellos, tienen más de 80 años. Lo mismo sucede con José Manuel, español para más señas. Con ellos ya tenemos en total 82 con más de 80 (82 son los cardenales y 80 son los años) Menos mal no tienen derecho a voto, si no, ya me veo yo pasándome los días repitiendo: “dije Farenas, no Cadenas!”, “Arenas no, padrecito, Fa-re-nas… FA-RE-NAS”.

Los latinoamericanos tenemos nuestra cuota incluida: un brasilero y un ecuatoriano, de 78 y 76 años respectivamente. Africa también fue tenida en cuenta y cinco cardenales llegan de allí: cuatro nuevos cardenales y Rodríguez, cardenal que fue a comunicarles la noticia personalmente.

Bueno, en total seremos 121 cardenales electores. Así que me voy ya mismo a actualizar mi Outlook con sus emails y hago un solo correo modelo para todos, incluyendo la foto prometida. Desde ya les aviso: no es spam, así que cuando lo reciban, por favor no lo borren, que estoy en campaña.

Bendiciones electoras para los electores. Por favor pasen por la cajita de limosnas camino a sus casas.

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martes, 19 de octubre de 2010

Homiliada: Los Espejos

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Todos hemos oído de los espejos. Apuesto mi sotana a que todos los han utilizado alguna vez. No tantos hemos roto alguno y no todos hemos tenido 7 años de mala suerte. ¡Unos hemos tenido 9 años de mala suerte!

Sabemos que hay muchos espejos y creemos que los espejos nunca mienten. Tienen esa propiedad de decir la verdad por encima de todo… y por debajo también. Hay espejos que hablan y nos dicen lo que no queremos oír, como el espejo de la reina que atentó contra Blancanieves (la que atentó contra la bella niña fue la Reina, no el espejo). Este práctico elemento se ha utilizado además para enviar señales a través de las distancias cuando los celulares no existían. Los aventureros, encienden fuego con su reflejo ayudados por el calor del sol y… un buen encendedor de gas desechable (el desechable es el encendedor no el gas).

Pero lo que no saben es que hay espejos que dicen... ¡mentiras! Eso dije: mentiras. Y no hablo de esos espejos de circo curvados de tal manera que nos hagan ver más gordos, más altos, más flacos o más bajos. Tampoco hablo de los espejismos famosos que viven en el desierto (los que viven en el desierto son los espejismos, no los famosos). Me refiero a un espejo de apariencia normal, de reflejo normal, como ese que tenemos en la sala de la casa y que camino a la puerta de salida, nos detenemos a enfrentarlo y a mirar si estamos bien peinados, guapos y hasta perfumados, para salir a luchar por la vida.

Ese que está colgado de la pared y que aparentemente dice la verdad, en muchos casos se ha convertido en el más grande mentiroso. Las mentiras provenientes de él, tienen una particularidad que lo descubre inmediatamente ante los ojos de un buen observador. No mienten diciendo “eres el mejor”, “eres el más guapo”, “eres el más inteligente”, sino que, mienten exactamente al contrario: “No eres bueno para eso”, “No lo hagas que no saldrá bien”, “eres un principiante no más”, “ese no es tu oficio”, etc. En pocas palabras, atacan directamente a la autoestima del que se encuentra parado delante del espejo. Eso sí, al que se encuentre detrás del espejo, no le dice nada.

¿Quién de ustedes tiene uno de esos? o ¿Quién de ustedes ha escuchado a su espejo decirle algo parecido? A mi me ha pasado varias veces. ¿Cuánta gente en el mundo no hace lo que siente que debe hacer, simplemente porque tuvo la desgracia de poseer un espejo de esos en su casa? ¿Cuántos no piensan hoy “yo hubiera podido hacerlo”? ¿Cuántos abandonaron sus sueños más profundos por levantarse a las 5 de la mañana?

La solución no es ir rompiendo espejos a diestra y siniestra, sino que está en cada uno de nosotros. En la forma que queremos vernos y no en lo que un espejo nos dice… además, los espejos no hablan, dejémonos de tonterías. Un viejo dicho dice que “por más que la mona se vista de seda, mona se queda”, que puede interpretarse exactamente en sentido contrario para lo que quiero demostrar, es decir: que si nos vestimos de mona todos los días, seguro podremos subir al árbol. Y eso es lo que queremos hacer: Subir, subir y seguir subiendo, no quedarnos abajo como el gusano de seda. Si al pararnos frente al espejo queremos ver a un arquitecto y el espejo nos muestra a un obrero, luchemos por ser arquitectos sin prestar atención al espejo. ¿Qué sabe él de nuestras aptitudes? Sabe de colores, pero no conoce nuestro corazón. No hay que dejarse engañar por tímidos reflejos que distorsionan la realidad.

Esta entrada está dedicada a un amigo

que se miraba en un espejo mentiroso

y que, como yo... le hizo caso alguna vez.

(le hizo caso al espejo, no al amigo)

Bendiciones,

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Nota: Escrito publicado originalmente en la vieja parroquia de Spaces el día 27 de septiembre de 2mil7

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jueves, 14 de octubre de 2010

El agua…

agua

Todos de pie. Hay que cuidar el agua. Dicen que es la verdad más cierta de todas, pero si soy sincero –aprovecho que estoy en el púlpito y no me encuentro en uno de mis viajes de evangelización- es una verdad que aún no comprendo del todo. Para mí siempre la única verdad es correr al agua, especialmente cuando llego a la playa o cuando hablamos de piscinas. Aunque, de nuevo con la verdad, cada vez que llego a ella, termino tomándomela. Ya sé, o aprendo a nadar o el gasto del agua será mayor que el de la construcción pendiente de mi piscina.

Por cierto que cada día es más difícil llegar al agua. No solamente por los precios desorbitados de aquellos lugares de veraneo, sino también, porque cada día hay menos feligreses que puedan invitar al cura del barrio a que se refresque con su sotana de playa en los cada vez más calurosos días veraniegos, acompañándolos en su vehículo compacto a sus vacaciones familiares. Ya no podemos sacrificarnos en los otrora felices y apretujados viajes… gratis. Pero hoy no voy a quej… digo… hablarles de eso sino de la importancia de cuidar tan preciado y vital elemento.

Pueden sentarse. Sabían que en el mundo más personas tienen acceso a un celular que a un baño… ¿qué? ¿no lo sabían? Pues se los cuento: Muchos millones de personas no tienen acceso a un baño, con todo lo que eso significa. Tienen que hacer sus necesidades en ríos y afluentes, contaminando las fuentes de agua potable y transmitiendo enfermedades. Y que no se pare García a decirnos que debemos educar a esas malas personas…¡por favor! Señores y señoras, feligreses y feligresas, pongámonos las pilas, hagamos algo bueno por el planeta: Prestémosle el baño a todo aquel que lo necesite. Como el buen ejemplo empieza en casa, y ya que en las parroquias nunca ha habido baños, prometo construir varios al lado de la piscina que pronto tendremos en nuestra congregación.

Ayudemos también compartiendo el agua. Así como acá, de nuevo el ejemplo empieza en casa, compartimos el agua en los bautizos o en las cenas que organizamos -el vino de consagrar es únicamente para el cura- los invitamos a que ustedes hagan lo mismo. Ayudemos a que en aquellos lugares donde más se necesite cuenten con los medios necesarios para que puedan beber agua sin contaminar. Yo ya puse mi granito de arena: Acabo de comprarles un juego de vasos desechables para que la puedan beber tranquilamente.

El agua se acaba y la culpa de ello la tenemos todos. No estamos cuidando el planeta y aquello de que la naturaleza con su sabiduría podía mantener el equilibrio, ya no se da. No porque la naturaleza ya no sepa lo que hace, sino porque nosotros no sabemos lo que hacemos y así vamos perdiendo todos. Tanto que, pronto llegará el día en el que las familias que nos inviten a la playa tendrán que pagar por el metro cúbico del agua al que tendríamos derecho el fin de semana y no por la habitación, la comida y las toallas, que serán gratis para atraer a los turistas que osen bañarse en el agua contaminada.

Despertemos de una vez o la pila bautismal va a convertirse en un basurero con pedestal y por favor, esa es la pila bautismal, no un lavamanos.

Bendiciones con salvavidas

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Contribución de la Parroquia al Blog Action Day 2010

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jueves, 7 de octubre de 2010

¿Cómo dice que dijo?

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Pueden sentarse. No sé cuántas verdades escondidas se nos cruzan a diario porque, la verdad sea dicha, nunca me había fijado en esos pequeños detalles que nos permiten descubrirlas. Hace unos días, en uno de esos pocos momentos que me quedan para tomar un respiro en cada agotadora jornada de mi vida parroquial, en la que la rutina nunca es una invitada… -¡es una residente permanente!- las descubrí por casualidad y a partir de ese instante me regalan una que otra sonrisa para hacer más llevaderos mi sueños de construir esa esquiva piscina para nuestra Orden de Misioneros.

Por ejemplo, escuchaba la noticia de ladrones que nunca falta: “La policía detuvo a los pícaros cuando el auto en el que huían chocó contra la pared de una casa”. Me quedé pensando… no los detuvo la policía, ¡los detuvo la pared de la casa!

O la charla con la Secre, que me dice: “Carde, yo lo que digo es que hace frío ¿vio?”. Si no estuviera yo preparado para entender esa frase, hubiera pasado sin notarlo. Realmente yo no pude ver nada, ¿para qué me pregunta? El frío se siente no se ve y si se refiere a lo que ella dijo, pues tampoco pude verlo, porque aunque es cierto que a veces no la escucho, seguro que lo que me dice, no lo veo.

O, el saludo que me hace un amigo a quien no veía por casi 6 meses: “Hola Farenitas (así me dicen los amigos cuando dejan de verme por más de cinco meses), el verlo me hace sentir que estoy muy bien”. Me quedé pensando si eso era algo bueno o algo malo… porque si verme lo hace sentir que está bien, quiere decir que debo estar hecho un ¡desastre!

La que me arrancó una carcajada en plena misa fue la que escuché en el audífono del celular por el que escucho la radio: “… los Objetivos del Milenio de la ONU, entre ellos reducir la pobreza extrema a la mitad de aquí a 2015, están seriamente amenazados en el mundo, pero no en Venezuela que los cumple sin problemas, declaró este martes su embajador ante la ONU…”, primera vez que estoy de acuerdo en algo con el gobierno de Chávez. Venezuela cumple esos objetivos en su totalidad… ¡ya todos sus habitantes llegaron a la pobreza extrema!

Pero hoy, queridos feligreses he llegado al límite de la confusión. El mundo va de para atrás o es que yo ya no entiendo nada. Veo una gran noticia que reza: “Lanzaron un servicio para ver el estado del tránsito en el celular”. Dice la nota de Infobae que “… enviando un mensaje de texto con la palabra TRANSITO al 8726, los clientes de Personal recibirán un mensaje de texto con un link, donde podrán ver, mediante video streaming, las cámaras de los accesos a Buenos Aires, dispuestas por C5N y suscribirse a alertas de información sobre el estado del tránsito. También pueden acceder a estos servicios a través del portal móvil de Personal, en el micrositio de C5N”.

¿Qué pretenden estos señores? ¿Que aumenten los accidentes de tránsito? Esperen miro qué ruta es la mejor para llegar a la parroquia. Toma el celular, sigue las instrucciones y… ¡PUM! El accidente no tarda en aparecer. Otro conductor distraído. Lo curioso es que antes de desmayarse, seguro que podrá ver en video su propio accidente indicando que esa vía está obstruida por otro choque causado por otro conductor idiota que insiste en utilizar su celular mientras va conduciendo.

Bendiciones y por favor, dejen su limosna en la cajita que se encuentra a la izquierda saliendo de este lugar sin piscina… aún.

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sábado, 2 de octubre de 2010

No hay una única razón

viejos

Escafandro había nacido en la costa oeste del litoral pacífico de Suiza, en el seno de una familia acomodada que se había radicado en aquel país poco antes de finalizar la década del sesenta. La familia había huido por un supositorio de su patria bananera. Un nuevo régimen acaba de tomarse el poder y ellos supusieron que las cosas allí se iban a poner muy duras bajo las leyes marciales, por lo que partieron a Europa mientras pudieron. Varios lustros atrás.

En unos días celebrarían su cumpleaños número ochenta y cinco y se preparaba una fiesta sin igual para celebrar tal acontecimiento. Nunca antes Escafandro había llegado a esa edad. Lo que añadía un poco de incertidumbre y misterio al evento era si Escafandro llegaría alguna vez a esa edad, debido a su interés por los deportes de alto riesgo. No pasaba un día sin jugar una partida de ajedrez con la esperanza de capturar a la reina, o… al menos, más que fuera, a un peón.

“No hay una única razón para pensar en cosas tristes” dijo su hijo, Albertini, de 52 años, nacido en Escocia en una primavera otoñal. Ya contraté a la orquesta de cámara para amenizar la reunión. “Yo también adelanté algo” dijo Petrovska, hija adoptada por Escafandro en uno de sus viajes al Caribe. “Hablé con el padre García1 para que asista esa noche”. Juliette, de Ciudad del Cabo, no quiso quedarse atrás y acotó: “Yo ya reservé mi turno en la peluquería”. “Será orquesta de cámara ardiente” pensó uno de los criados.

La vitalidad de Escafandro era de envidiar. Podía comerse dos tostadas al desayuno sin perder el aliento. No importaba si eran tostadas a la francesa o pan de ajo. No perdía el aliento. Pero no había una única razón para pensar en cosas tristes. Su familia preparó la fiesta cuidando cada detalle y sin ahorrar esfuerzos. La torta con las 85 velitas ya venía en camino de la mejor pastelería alemana que encontraron en París. La vajilla de porcelana desempolvada y los cubiertos de plata brillaban a más no poder.

La noche anterior una tempestad se dejó caer sobre el cantón. Aquellos que creían en agüeros pensaron lo peor. “Va a dañar los rosales”. “Entrarán embarrados ensuciando la alfombra”. “¿Dónde colgaremos tanto impermeable?”, eran apenas algunos de los comentarios que se escuchaban, pero no había una única razón para presagiar algo malo. Aunque… dos trenes descarrilaron a la madrugada a pocos kilómetros de Zurich.

La esposa de Escafandro, llamó a la familia para una reunión de emergencia y les dijo: “No hay una única razón para pensar en que debemos aplazar la reunión… ¡hay como cincuenta mil razones!”.

Bendiciones,

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1 Cómo llegó el padre García a este cuento es algo que aún no logro entender – Nota del autor.




Nota: Escrito publicado originalmente en la vieja parroquia de Spaces el día 16 de mayo de 2mil8

 

Enlaza al Confesionario †