lunes, 26 de noviembre de 2012

Sermón del martes: San Farenas... ¿les suena?


farenassantBienvenidos queridos feligreses. Este sermón tiene algo más de particular, quizás porque es público y pueden escucharlo todos. El día de hoy me limitaré -aunque no exclusivamente- a manifestarles que durante la semana ha dado vueltas una idea por mi cabeza (al final terminó mareándome de tantos giros) y todo por algo que dijo Triana la semana pasada: "el 29 de febrero no tiene santo". Ese es un hueco muy grande que deberíamos llenar entre todos. Un día sin santo es un día abierto para que los malos se  aprovechen y hagan de las suyas por 24 horas. ¡No lo podemos permitir!
Es extraño que Roma no se haya puesto las pilas para dedicarle un día tan especial a un santo, cuando sí ha podido hacerlo con Ambrosio, Anastasio, Balduino, Casimiro, a tres Cirilos, Eligio, Ireneo y muchos más. ¡Qué nombrecitos!
Parece que para ser santo es necesario tener un nombre totalmente absurdo. ¿Quién le va a rezar a San Natanael o a San Paciano? ¿Quiééén? Yo no, por lo menos. Prefiero un nombre más corriente y sobre todo que inspire mucha confianza... como por ejemplo... ¡Farenas!
Y ya que hablamos de esa posibilidad, quise iniciar hoy una campaña mundial para que desde el 29 de febrero, el día fuera dedicado a... ¡mi!

Me sentía motivado hasta los tuétanos y me dediqué a instruirme, porque un santo debe ser muy instruido en todas las materias porque está sujeto a recibir peticiones de milagros en cualquier área y no podría salir con un chorro de babas con un: "de eso no tengo ni idea". Así que, consulté los archivos de la biblioteca de la Parroquia y averigüé sobre el proceso de santificación y sus requerimientos básicos.

Son tres los pasos que hay que cumplir para poder postular a santo. Los pre-requisitos también los cumplo: Un santo se propone para ser imitado, venerado e invocado. Yo considero que lleno todos y hasta podría superarlos. Mis hijos me imitan, me veneran y me invocan permanentemente. No hay problema, puedo ser un santo.

El inconveniente está en que piden que el venerado esté muerto para poder beatificarlo y posteriormente santificarlo. Aunque yo me muero por los detalles simples, por mis amigos, por la familia y por mi extraordinaria compañera, no sé si eso tenga algún valor para Roma, en este caso.

Piden un milagrito para la beatificación y otro para la canonización. Yo paso cada mes de milagro. Igual sucedió con mis notas de bachillerato y de la universidad: las pasé de milagro! El poder encontrar a mi pareja -caída del cielo- después de 50 años de deambular por ahí como un zombi, es otro milagro que puedo demostrar. En fin, podría seguir mencionando otros, pero tan sólo piden unito para cada etapa. El "pero" es que tienen que ser hechos después de muerto según las reglas vigentes de la FISS (Fédération Internationale des Sanctification de Saint, por sus siglas en francés).
Y como entre mis planes por el momento no está el "estirar la pata", presentaré mis documentos de todas formas, en triplicado y con las correspondientes legalizaciones para su tramitación, eso sí, con la promesa -inquebrantable- de que el detalle de la muerte solicitada, lo cumpliré en el futuro: ¡Palabra de Farenas!

Les recuerdo muy atentamente acercarse a la cajita de limosnas para que este cura pueda alcanzar a enviar la solicitud a la FISS sin cumplir con el pre-requisito faltante.
Bendiciones


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P.D. San Dositeo (¡qué nombrecito!) en algunos casos aparece como el santo del 29 de febrero pero realmente es co-dueño del 28.
Nota: Publicada originalmente en la vieja Parroquia en Spaces

jueves, 22 de noviembre de 2012

¿Pesebres sin buey y sin burro?


El jefe, mejor dicho mi jefe terrenal Benedicto XVI, ha afirmado en su último libro “La infancia de Jesús”, que en el evangelio no se habla ni de burro y tampoco de un buey en el pesebre, por lo que… ¡no van en el pesebre!

pesebre

Tomo esta afirmación como lo más importante y significativo de sus “revelaciones” en el libro de 176 páginas. Aunque algunos puedan pensar que otros apartes son mucho más importantes que el de este par de cuadrúpedos y pesebreros animales, yo insisto en que nos afecta a todos –creyentes y no creyentes- y que no puedo dejarlo pasar así no más, aunque ello me lleve a perder mi soñada postulación a santo.

Será que Bene, como le digo en confianza cuando nos encontramos, ¿no tiene cosas más importantes en qué pensar? Digo… si yo, un simple párroco, no duermo por pensar en mis queridos feligreses y en rezar porque les vaya muy bien y puedan asistir al servicio los domingos y depositar su gratificante limosna para el bien de las grandes obras proyectadas por esta comunidad, como la piscina parroquial por ejemplo, a él, a Bene, cuya capilla es notoriamente más grande que esta humilde salita y sus responsabilidades son –teóricamente- exponencialmente más grandes que la de este servidor, ¿le sobra el tiempo para andar escribiendo tan profundos descubrimientos?

Es más, en el mismo libro el mismo Papa, dice que los Reyes Magos pudieron no ser verdad y que cierto o falso ese hecho, no afecta a ningún aspecto esencial de la fe. Me quedo pensando… pero osar decir categóricamente que ni el burro ni el buey van en el pesebre, ¿significará para el, que eso sí puede afectar a la fe?

Cuando yo era niño, con los compañeros de la cuadra, disfrutábamos al colocarlos en el pesebre. Para demostrar cuánto queríamos a José y a María, les conseguíamos pareja y amigos para que no estuvieran solos y así, en el momento de los regal… del nacimiento del Niño Jesús, él viera que no era uno de cada especie el que venía a recibirlo sino muchos de ellos, de manera que su felicidad fuera aún más grande. Ahora, ¿tenemos que sacarlos del pesebre porque Benedicto recibió la visita de no sé qué iluminado que le reveló semejante misterio?

Las limosnas son cada día más escasas. Los asistentes a la misa son cada mía menos y los creyentes son cada vez menos creyentes por este tipo de manifestaciones de quien debe dedicarse a cosas realmente importantes y no a ocupar su tiempo (y nuestra fe) en semejantes tonterías.

Bueno, no aburro más hoy. Si quieren dejar limosna será bienvenida y si no, por favor inviértanla en unas figuras del burro y el buey y cerciórense de que se vean muy lindos en el pesebre de sus casas, que con seguridad, su presencia no disminuirá su alegría ni su fe, en el verdadero espíritu religioso. Recuerden perdonar a Bene, por tal desfachatez, seguro que no vuelve a hacerlo.

Bendiciones,

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sábado, 17 de noviembre de 2012

El verdadero amor


Todos sentados.
Quiero empezar advirtiéndoles, queridos feligreses, que en el sermón de hoy escucharán del párroco algunas palabrotas. No, no estoy enojado. Es que hoy hablaremos del amor, pero no de un amor cualquiera, aquí no tocamos temas simples, sino que quiero que recapacitemos, aprendamos y para poder defendernos de la locura que padecemos cuando amamos.

Y las palabrotas a las que me refiero, tampoco son groserías, sino términos científicos, que muchos, no sólo no saben que existen, sino que, además, corren por su cuerpo y más exactamente por su cerebro. Todo lo que escucharán no proviene de Roma, que se encarga de materias espirituales. Viene de una reconocida universidad norteamericana, la UNAM, Universidad Autónoma de México, donde trabaja la doctora Georgina Montemayor, o Georgi, como le dicen sus amigos, que habló con la verdad desnuda, de sus “descubrimientos” y de los estudios –todos muy profundos- del recorrido del amor en los seres humanos. Es importante aclarar que la única condición necesaria para poder aplicarlos, es ser humano. No se cumplen si se es un animal en el amor.

Bueno, sin más preámbulos vamos al lecho… digo…, al hecho, o al grano, como diría un dermatólogo.
La primera revelación es que el amor se aloja en el cerebro y no en el corazón como erróneamente se ha creído durante siglos. Por lo que los invito a prepararse para empezar a cambiar sus frases cariñosas por: “te amo desde el lóbulo frontal hasta el occipital”, “te adoro con toda mi materia gris”.

"El enamoramiento es un programa que tiene el cerebro y es tan potente que podemos decir que es un estado casi demencial", le dijo Georgi al diario El Tiempo de Colombia. Lo que automáticamente avala la tan trillada frase de “Te amo con locura”, aunque determina una redundancia, gramaticalmente inaceptable, pero como hablamos de orates en acción, no viene al caso corregirla.

Lo que lleva a ese estado está científicamente probado por la UNAM, es decir, está confirmado por todos, UNAMinamente. Resulta que la dopamina (empezamos con las palabrotas) que es la que tiene como misión desatar la felicidad y el placer, sale al escenario produciendo una sensación de bienestar y bloqueando la corteza cerebral, neutralizando el razonamiento. Así, cuando encontramos a nuestra media naranja, nos volvemos irracionales y podemos acercarnos para decirle: “Verte ha sido todo un placer, te amo irracionalmente y me siento muy feliz por ello”. Yo siempre me refería a esta situación simplemente, como Amor a primera vista.

La doctora no garantiza que esa persona esté disponible, que no vaya acompañada de su actual marido, ni que sea recíproca la activación de la dopamina, por lo que, como en ciertos productos, debería tener indicadas las alertas indispensables como: “Utilícese con precaución y bajo su propia responsabilidad”, “Puede producir efectos secundarios” y adicionalmente, “Agítese antes de usarse” como cualquier jarabe para la tos. Aunque esta última es tan obvia que perfectamente podría dejarse de lado.

La mala noticia para los que creen en un amor para toda la vida, es que sus efectos no son permanentes, pues duran un máximo de cuatro años. El cerebro no es tonto –lógico que no- y reacciona –aunque no con la rapidez que esperamos- y envía a todos sus efectivos disponibles para salvar al cliente de turno y hace que la hormona baje sus niveles, que piense nuevamente y que de poco a poco –algunos cuantos, abruptamente- vuelvan a la realidad, le dijo a la misma fuente, Leonardo Palacios, neurólogo de la Universidad del Rosario. En esos casos, sugiero yo, sentarse y conversar racionalmente –ya la hormona dejó de actuar, recuerden- “como tienes ese dolor de cabeza que no te ha pasado en meses y yo he tenido tantos días duros en el trabajo, antes de irnos a dormir, hablemos de la separación inevitable”.

Dice Palacios, además, que el cerebro produce para el abrazo, la hormona oxitocina y para el apego, la vasopresina. Confieso que yo juraba que los abrazos los motivaba cada gesto tierno de la Secre y que el apego que siento por ella, era su manera de contar las monedas de la cajita de limosnas junto con su respeto por el vino de consagrar en cajita, que recibo de Roma cada tanto. ¿Qué hormona producirá ela hormona que nos defienda del amor ciego?

Recuerden pasar por la cajita que se encuentra a la derecha entrando o a la izquierda camino de salida, antes de retirarse a revisar sus niveles hormonales , antes de que se desencadene un final en los que los únicos ganadores serán los abogados de cada uno.

Bendiciones,

jomonk2      Firma200i2
                                                                                              clip_image001

 

Enlaza al Confesionario †